
El 493 aniversario de la aparición a Juan Diego de la Virgen de Guadalupe, allá en el Cerro del Tepeyac, unió a los mexicanos en un día lleno de devoción y fervor mariano. Especialmente, las empresas leonesas, celebraron con sus empleados esta fecha, en la que se recuerda cómo la Virgen Morena eligió al pueblo de México para establecer aquí su morada.
La fecha marcada en el calendario, nos recuerda el milagro de la aparición de la Virgen María, en su advocación de Virgen de Guadalupe, a Juan Diego, en 1531, y la mayoría de las empresas locales, lo celebran junto a sus empleados como una manera de agradecer por los dones recibidos pero también para pedirle que no los aleje de su manto protector.
En esta ocasión especial, en los negocios en los que se ofrecieron misas por este motivo, la mayor súplica de los oficiantes y de los parroquianos fue el pedir por la paz de nuestro país que vive actualmente una de las etapas más violentas de su historia.
La frase más recordada del día fue la que la Virgen de Guadalupe le regaló a Juan Diego y que reza: “No temas, ¿no estoy yo aquí, que soy tu madre”, lo que en los tiempos que corren resulta una expresión de fe que en mucho conforta a los corazones de los nacidos en este país.
Tras la ceremonia religiosa, en la que se suele invitar a las familias de los trabajadores, los invitados de honor, precisamente niños y cónyuges de los colaboradores de las empresas, en la mayoría de los casos se les invitó a disfrutar de un almuerzo y una convivencia familiar en la que no se olvidó que este día, la festejada fue Santa María de Guadalupe.




