Javier Casillas encarna el caso de un alcalde reelecto, aunque no de manera consecutiva. Lo fue en el 2012 y ahora lo será a partir de septiembre del 2018.
No habrá curva de aprendizaje que retarde las acciones por un año, sino que va a llegar a trabajar.
“Desde este momento tendré que empezar a proyectar en el plan de trabajo e integrar a las diferentes direcciones; y una vez que tengamos la constancia podernos reunir con los compañeros regidores y entrar en comunicación y trabajar de manera conjunta”.
Adelantó, que el proceso primero es el de recopilar toda la información que recogieron de la gente durante la campaña para detallar el análisis de las necesidades por colonia, por comunidad, las problemáticas que, aunque ya estaban diagnosticadas, fueron constatadas de manera cercana.
Fue sorprendido porque no había dimensionado el tamaño de la necesidad para las personas con discapacidad, para los jóvenes y niños, y los sectores vulnerables.
VA POR LA SEGURIDAD
Sobre la seguridad pública, reafirmó que trabajará de manera constante en la prevención a través de acciones en torno a la cultura y el deporte.
“Hay que buscar esa parte, sobre todo haciendo prevención, destinando mayores recursos”.
Casillas gobernará, en representación del PRI, un municipio que tendrá que coordinarse con un Gobierno del Estado del PAN y una Presidencia de la República de Morena.
ATENCIÓN A QUÍMICA
Respecto de Química Central, un problema que le tocó encarar aún funcionando la empresa, aseguró que lo atenderá de inmediato, aunque salgan de su responsabilidad algunas gestiones.
“Insistir en que la empresa o el gobierno federal trasladen este material a otro lado, la Química ya no opera pero no se puede quedar ahí”.
Tiene programado un ambicioso proyecto de reforestación acorde a su respeto por el medio ambiente.
Hasta el momento nadie de la oposición se ha acercado, tal vez hasta que tenga la constancia de mayoría. Una vez que esto suceda, buscará un acercamiento con ellos para conocer sus propuestas y, si es el caso, conjuntarlas, porque, “coincidimos en que le vaya mejor a San Francisco. Me gusta construir, no destruir”.
Al gobierno que encabeza Ysmael López “le pediría apertura para el proceso de transición”.



