
La gobernadora Libia García Muñoz Ledo, encabezó el evento titulado “Sí al desarme, sí a la Paz”, mismo que definió como un proyecto en el que unen esfuerzo su administración, el gobierno federal, el gobierno municipal y también la sociedad civil, representada, en esta ocasión, a través de la Iglesia Católica.
En esta estrategia, en todo el estado, se busca cambiar los juguetes bélicos de los niños por algunos otros regalos que integrantes de las Fuerzas Armadas les ofrecen a los pequeños.
Además, se colocarán módulos donde las personas pueden intercambiar armas que pudieran tener en posesión a cambio de una compensación económica.
Esas armas son destruidas por los propios elementos castrenses.
“Sabemos que unidos es como somos más fuertes y podemos replicar esfuerzos, más aún, cuando tenemos propósitos tan nobles, tan positivos como lo son la paz, la tranquilidad de nuestras familias, del estado, del municipio.
Ustedes saben que el mayor anhelo que tenemos para nuestro Guanajuato, es la paz”, compartió.
Reiteró su agradecimiento al Ejército Mexicano, que precisamente ayer celebró 112 años de dar a la patria fortaleza, valentía, dignidad y trabajo conjunto”, subrayó.
“Nada es más fuerte ni tiene más determinación que una sociedad que trabaja de la mano con sus gobiernos, que entiende qué es la suma de esfuerzos.
Siempre decimos que el gobierno no puede solo y que la sociedad necesita trabajar en equipo con los diferentes niveles de gobierno”, afirmó.
Destacó Libia que en Guanajuato somos personas que construimos la paz.
“Somos gente de trabajo, somos gente de familia. Por ello es que hoy celebramos que se generen entornos más seguros a través de programas como el que hoy nos reúne.
Estos programas no son acciones aisladas para promover la cultura de la paz.
Son acciones permanentes que impulsamos también desde este gobierno de la gente, entendiendo que hay que prevenir antes de actuar”, enfatizó.
Ale Gutiérrez, presidenta municipal de León, señaló que la paz requiere de coincidencias, por lo que se congratuló de que en este esfuerzo estuvieran involucrados los tres niveles de gobierno y la iglesia.
“No podemos hacerlo solos, necesitamos de la participación de toda la ciudadanía”, destacó.
Por su parte, el Arzobispo de la Arquidiócesis de León, Jaime Calderón Calderón, enfatizó que a la iglesia, desde siempre, le ha preocupado la paz.
“La Iglesia cumple su misión siguiendo los pasos de Jesús, poniendo la apuesta en la fuerza transformadora del amor”, recalcó.
Dijo que no debemos perder de vista las grandes las grandes riquezas del pueblo mexicano, “riquezas por las que bendecimos y agradecemos a Dios ya que nuestro pueblo posee una tradición con una profunda raíz cristiana”.
Enumeró que los factores de riesgo que los obispos mexicanos han encontrado como detonantes de la violencia son la crisis de legalidad, el debilitamiento del tejido social
y la crisis de moralidad y reiteró que desde sus trincheras, se declaran comprometidos en ser artesanos de la paz.



