Los límites entre los caminos de La Presa del Barrial, Purísima del Rincón y San Francisco del Rincón, así como las diferentes comunidades que los rodean, requieren vigilancia por parte de las autoridades.
PRESA
La presa del Barrial ubicada en Purísima del Rincón, concluye en el camino de la calle Hacienda San Ricardo, y conduce por un sendero entre la presa rumbo a la comunidad de San Antonio Casablanca y la comunidad de Las Tortugas.
Los trabajadores que se encaminan rumbo a las fábricas de sombreros o de calzado, entre otras, tienen que cuidarse constantemente de no sufrir asaltos por parte los delincuentes que rondan la zona. Cabe señalar, que los rondines de la policía son constantes y la gente los aprueba, pero desgraciadamente, la cantidad de delincuentes es mucho mayor.
Arturo Vallejo, quien vive en San Antonio Casablanca y recorre en su motocicleta muchas de las comunidades cercanas, como es el caso de La Noria, las Palmas, El Maguey, por mencionar tan solo algunas, afirma que en una ocasión un grupo de delincuentes estuvo a punto de robarle su motocicleta, pero afortunadamente huyó a tiempo.
OPINIÓN
Para los vecinos de la colonia El Barrial, que acoge gente tanto de Purísima como de San Francisco del Rincón, los caminos aledaños deben tener mucha más vigilancia e iluminación. Diana Ordaz, madre de familia que pasa toda la mañana en las calles del Barrial, señala que opta por no salir sino hasta la tarde, cuando llegan los esposos y hombres a la colonia y la actividad es mayor.
“El problema es, que conforme una más se aleja, los caminos están mucho menos vigilados, a veces ni siquiera pasa ni un alma por allí, el problema es que muchos rateros ya conocen nuestra ruta y nos interceptan”.




