CORONAVIRUS, LA HISTORIA JAMÁS CONTADA
Muchos han sido los relatos consignados, sí.
En más de dos décadas de ininterrumpida aparición sabatina, la Columna Café con Piquete se ha impreso con indeleble tinta para aludir temas alusivos a León y los leoneses.
Hoy, el escenario lo ocupa un tema insospechado, sin precedentes, sin comparación..
Tecleamos con asombro e incertidumbre esas once letras que han sido estridentes en los tímpanos de los leoneses: CORONAVIRUS.
Once letras que unidas parecen presagiar una tragedia.
Once letras lejanas del vocabulario cotidiano de los papás, abuelos, de los ancestros. Ni siquiera la histórica “peste” alcanza la dimensión de hoy.
Once letras que parecen no asustar a muchos –que siguen en la calle-, pero que ha sido tomada con respeto por la mayoría que ya hace resguardo en casa.
Once letras que guardan un significado de unión entre los leoneses, aunque no de reunión, por ahora.
Coronavirus, el vocablo de la estridencia, la palabra que rompe tímpanos, el término que comienza –sí, apenas comienza- a escribir su propia historia.
Que el desenlace de esta trama lleve a un final ideal dependerá de la acción y de la reacción de los leoneses en cumplimento al llamado básico: “¡Quédense en casa!».
Es un exhorto elemental, aunque muchas personas ni lo entienden, ni lo atienden. En el centro de la ciudad, en el super, en la calle, todavía se aprecian a millares de personas… como si nada.
Hoy día, nos toca en esta columna sumarnos al exhorto de las autoridades: Permanezcan en el hogar, cumplan con la propuesta del lavado de manos y, sobre todo, cuiden a las personas de la tercera edad.
Coronavirus, la tinta derramada.
TIANGUISMO, EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA
No se han hecho “la Cruz”.
Durante la semana, los tianguistas instalaron sus “sombras” para vender mercancía, pero no hay clientes. La gente está resguardada en sus casas para evitar la propagación del COVID-19.
Saben que no hay peor lucha que la no hecha y, como cada día, los comerciantes salen a la calle en busca del sustento diario.
Todavía no se les ha impuesto ninguna restricción a pesar del decreto de la fase II del coronavirus y, mientras no haya ningún exhorto oficial, seguirán buscando el “pan nuestro de cada día”.
Toca vivir a este sector de la economía informal un momento histórico, insospechado, jamás intuido. Ni los tianguistas, ni la sociedad en general, estaban preparados, no anímicamente.
¿Qué depara el destino?
Los comerciantes no tienen respuesta, sólo saben que viven “al día” y que, si no venden, no hay para “el chivo” del sustento para la familia.
En León son más de 20 mil familias que viven y sobreviven en la economía informal. Tan sólo la Línea de Fuego, el milenario tianguis de León, concentra a unos 7 mil tianguistas.
Y, en todos los sectores de la ciudad persisten vendimias callejeras con diversa mercancía: ropa usada, herramientas, accesorios, calzado usado, textiles nuevos, novedades… “de todo, como en botica”.
Hoy, al sector le toca vivir un momento de angustia. Los comerciantes han escuchado mucho sobre el coronavirus, pero no han escuchado nada sobre apoyos económicos para su sector.
Es momento de orientar la mirada hacia el tianguismo que permite un digno sustento familiar y que, hoy, entre la emergencia de salud, es uno de los sectores más castigados.
“Pásele marchante”.
LA SENSACIÓN QUE ACECHA UN ENEMIGO INVISIBLE
Es microscópico, pero tangible.
Su capacidad de dispersión lo trasforma en un gigantesco enemigo, monstruoso, que alcanza un crecimiento exponencial, inimaginable.
Por eso hoy los leoneses confinados en casa y quienes tienen la necesidad de salir por trabajo o por provisiones, sienten que el enemigo acecha, que está cercano, pero no se ve.
Es un escenario de encrucijada, un episodio de incertidumbre en la vida de cada ser humano, de cada familia, de cada conglomerado social.
Otro enemigo, igualmente invisible e igual de letal, son las reacciones sociales como los amagos de los “fake news” que intentan causar psicosis de manera colateral a los efectos ya de por sí temibles del COVID-19.
Que no se permita, que las autoridades castiguen ejemplarmente a quienes osen alterar el orden y que alienten a saqueos y conductas delictivas.
En varios municipios se difundieron falsas noticias de posibles saqueos, mismos que fueron repelidos por las autoridades municipales al señalar que cualquier acto que aliente la inestabilidad social, sería castigado bajo el rigor penal y reglamentario de los tres órdenes de gobierno.
Hoy la sociedad de León, de Guanajuato, de México y del mundo tiene bastante con este poderoso enemigo manifestado a través de un virus. El otro enemigo, la indebida conducta humana, que se castigue con todo el peso de la ley (quizá una gastada frase, pero contundente en este escenario).
No más invisibilidad.
VIEJO HOSPITAL, UN GUERRERO DE LA SALUD
Ya está de regreso.
A casi medio año de dejar su vocación como Hospital Regional, ahora el viejo inmueble se transforma en un centro especializado para atención de casos de COVID-19.
Ubicado en la calle 20 de Enero, en la Zona Centro de la ciudad y en el corazón del Barrio Arriba, el inmueble funciona desde ayer como especialista en casos de coronavirus.
Podrá atender hasta cien pacientes en forma simultánea, con vanguardista equipo y personal especializado.
El viejo hospital está listo, la infraestructura hospitalaria existe en Guanajuato, sólo falta esperar que más allá de su aprovechamiento, los contagios sean mínimos y que no haya necesidad de expandir su servicio.
En torno a su regreso, el nivel de incertidumbre aumenta entre vecinos y comerciantes, quienes anhelaban la reactivación económica del sector.
Sí, la nueva vocación del hospital permitirá el regreso del bullicio citadino, entre ulular de sirenas de ambulancias y vaivén de personas.
Pero no será la reactivación económica esperada porque ahora el temor es que, la zona se convierta en un perímetro de contagio del virus.
Por ahora ya está todo listo para que regrese a funcionar el viejo hospital. Ayer se cerró la circulación vial de la calle 20 de Enero y se realizan todos los protocolos de prevención.
El viejo guerrero de la salud está de regreso.
EL GOL, EL ERROR, LA FIGURA Y EL OSO
A continuación el retrato de la semana expresado en términos de fútbol.
EL GOL: El anotado por la naturaleza al transformar el color de las jacarandas en un vivaz morado que mejora el semblante citadino en esta época de crisis.
EL ERROR: De los inspectores de Mercados de la Presidencia Municipal que permiten el exceso de ruido en la Zona Peatonal. El jueves, un ciudadano reportó que la música a todo volumen de un particular impedía que se escucharan los mensajes del sonido ambiental de la Presidencia que invitaba a los leoneses a resguardarse en casa ante la emergencia de salud. Los inspectores, en un desplante altanero, hicieron caso omiso. Incongruente actitud.
LA FIGURA: El viejo hospital de la calle 20 de Enero, un fiel guerrero al servicio de los leoneses, que nuevamente se coloca su bata blanca para fungir como especialista en COVID-19. Un fiel aliado de mucha historia.
EL OSO: Del doctor Daniel Díaz Martínez, secretario de Salud del Estado, quien presumió que el viejo hospital de León fue habilitado en cinco días como especialista en COVID-19, mientras que China lo hizo en 20 días. Sí, una desafortunada comparación, ¿fuera de contexto?
Y EL PIQUETE PARA EL CAFÉ
Ante la emergencia de salud:
“Hay que transformarnos nosotros mismos en la persona que siempre hemos buscado”.
“Unión, sin reunión”.




