Por: José Gerardo Mosqueda Martínez

Cuando toda la actividad política disminuye, las agendas de los poderes ejecutivos están saturadas de festejos y los burócratas que cada vez son más en el País, casi cinco millones, ya ejercer sus aguinaldos, no faltan los diputados federales o locales que están al pendiente de darle de que hablar a los mexicanos.

Total, «ya nos acostumbramos a ver todos los días las primeras planas de los medios y portales de internet con encabezados de ejecutados, baleados, atracos en plena luz del día, secuestros, desintegrados con ácido…» y las torpes y desalentadoras declaraciones de las autoridades policiacas, civiles, ministeriales: tenemos líneas de investigación pero no las podemos dar a conocer para no entorpecer las investigaciones, las carpetas se están integrando, minimizando los hechos y contrarrestando con declaraciones sobre inversiones en vehículos, uniformes y chalecos antibalas o reclamos a los gremios empresariales porque no le quieren poner dinero a los fideicomisos por donde hacen transitar los recursos que provienen de los impuestos que pagamos todos los mexicanos, incluyendo a los empresarios, es decir, cooperar para incrementar los recursos públicos para equipar las acciones policiacas.
La sociedad mexicana dañada por los efectos derivados de la acción de la delincuencia y la «complicidad» deliberada o forzada de las autoridades civiles, es decir, de una autoridad incompetente, mediocre o, lo que sería más grave, coludida con los delincuentes importándole muy poco lo que suceda a los ciudadanos.
A los diputados mexicanos les importan muy poco los reclamos de la Secretaría de la Defensa para tener un marco legal que dé contexto a sus acciones después de 10 años de estar supliendo las incompetencias de las policías y de sus autoridades civiles, o, lo que es más grave, supliendo a policías infiltradas por los delincuentes. Ya regresando de sus compromisos de Fin de Año estarán despejados para atender las prioridades de la Nación.
Pero la prioridad de las diputadas y de los diputados está focalizada en qué van a hacer con el dinero que proviene del bono decembrino.
Los coordinadores de los grupos parlamentarios y la secretaría del Congreso, la administración del Congreso y la Junta de Coordinación Política fueron «encontrando» las partidas presupuestales de dónde tomar los fondos para darles su millón de pesos de «bono» de fin de año para cada legislador o legisladora, así es que a ninguno le podemos creer que no sabía, ya desde el mes pasado circulaba la novedad del dinero que recibirían… diputadas y diputados con «mala suerte» o tontos que filtraron el tema a los medios de comunicación.
Así es que no tenemos diputados honrados, de no ser por la filtración a los medios, ningún diputado saldría a los medios a manifestar sus dudas de qué van a hacer con el dinero. Ingreso por el que no se paga un solo centavo de impuesto, no tienen las obligaciones fiscales que tienen todos los mexicanos. Y luego las bobas explicaciones: que si van a donar el dinero, que si lo van a canalizar a las ayudas sociales que les demandan a los diputados, que no lo van a recibir si no es para ayudar a otros.
Bajaron la cantidad a medio millón para ver si ahora sí pasaba lo del bono y no había que dar explicaciones a los mexicanos, no pasó, ya van en 150 mil y la sociedad mexicana sigue indignada por las respuestas corruptas de los diputados. No se trata de saber cómo disfrazan la recepción del dinero; se trata de saber por qué tienen presupuestado un recurso para otorgarse un «bonito» aunque sea de 150 mil pesos. ¿A título de qué?
Solamente falta escuchar que la Legislatura es tan eficiente que hasta le sobra dinero del Presupuesto de Egresos y generaron las suficientes economías para darse unos bonos con los que están «premiando» su buen desempeño… lo que cada mexicano quiera entender.
Hasta la próxima PROSPECTIVA.
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