domingo, agosto 30, 2026
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Bodegas Conasupo, del esplendor al olvido

 

Mucho antes de Diconsa y Liconsa y de los cambios ideados por Andrés Manuel López Obrador, existió Conasupo, un parteaguas del sistema alimentario mexicano. Hoy en día, sólo quedan escombros… literalmente, pues en eso se han convertido las bodegas y el molino ubicados en bulevar Timoteo Lozano.

Las antiguas bodegas de Conasupo se han convertido en un terreno fértil para los asaltantes, los vagabundos, y los amantes de la nostalgia y el grafiti. Se encuentran rumbo al camino que lleva a la comunidad de Noria de Septién.

El interior de las tres bodegas y el molino están repletos de coloridos grafitis y no tienen techo. Las palomas vuelan libremente y hay ardillas desplazándose por el lugar. Los árboles y la maleza han crecido con el paso de los años.

Juan Antonio Rivas es una de las muchas personas que viven por la zona y pasan en bicicleta a diario. Explica que “De niño sí me acordaba que las bodegas estaban en funcionamiento. Hoy en día no hay nada de eso. Ya sólo se ha convertido en un refugio para delincuentes”.

Una opinión semejante es la de Hernán Suárez, que recuerda cuando, durante la penúltima década del siglo XX, la actividad nunca cesaba: el movimiento de camiones, el ruido y el entrar y salir de los empleados. Todo eso ha sido sustituido por el abandono.  Lo cierto es que las bodegas tienen más de 20 años olvidadas.

De momento, entre si hay cambios o no, las bodegas siguen en pie. Por su parte, la señora Gabriela Pazos Ramírez es enfática al respecto al apuntar: “Ya no queda nada. No sé por qué la tienen allí. Nunca faltan los rateros que se esconden y quieren quitarnos algo”.

CONASUPO

Con el nombre de Compañía Nacional de Subsistencias Populares, la Conasupo fue creada durante la década de los años sesenta, pero fue durante los ochenta, gracias a las tiendas de conveniencia, que tuvo más popularidad. Conocidas como “las conasuper” se encontraban en zonas populares de muchas de las grandes ciudades del país.

Sobre estas tiendas persiste la memoria y la nostalgia en internet, donde se puede recordar comerciales proyectados en YouTube. Los precios de las tiendas eran de canasta básica, ofrecidos gracias a esta paraestatal.

Con el paso de los años, se fueron extinguiendo, hasta desaparecer durante el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000). Hoy en día sólo quedan los escombros y el recuerdo, como esa gris e inmensa estructura que los leoneses pueden ver por el bulevar Timoteo Lozano.

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