Por encima de todo, el caso de la niña Dulce Xiomara Ramírez, quien necesita apoyo porque tiene cáncer, es un ejemplo de esperanza, ya que el apoyo de sus vecinos, amigos, familiares y héroes anónimos, prevalece por encima de todo.
La puerta de su hogar, ubicado en la colonia Azteca, calle Tlacopan, recientemente se comenzó a gastar, así como las ventanas. Durante unos días comenzó a filtrarse el frío… pero afortunadamente no fue durante mucho tiempo, ya que personas que la familia de la pequeña no conoce, comenzaron a arreglar la puerta. Posteriormente se retiraron, sin pedir nada a cambio.
Niria, abuela de la pequeña, recuerda con alegría y orgullo:
“Agradecemos mucho, porque ahora la niña está mejor en la casa. Ha habido varias personas que han venido a tocar la puerta, porque nos han apoyado de muchas maneras, ya sea económicamente, cosas para un bazar que queremos hacer e incluso imágenes religiosas que nos han hecho muchos milagros”.
Actualmente, esperan que los milagros sigan. Por eso preparan la realización de un bazar, que se inaugurará en cuanto hayan juntado suficientes artículos.
Desde el jueves, la pequeña Dulce fue a quimioterapia. Mientras todos los niños jugaban y se divertían, ella estuvo en el Hospital de Alta Especialidad, enfrentando con valor el tratamiento contra el cáncer. El viernes continuó el tratamiento, y no sería sino hasta el sábado durante la tarde, cuando volvería a la casa, alrededor de las 6:00. Después, fue necesario que guardara reposo.
“Para nosotros es algo muy desgastante. Ella es un miembro más de nuestra familia, y es algo muy difícil. Por eso, cuando rezamos, no pedimos sólo por ella, sino por todos los niños que padecen cáncer. Son muchos los gastos, y lo que tenemos que hacer para que mejore su situación”, reflexiona la abuela.
“Ahorita no sabemos los nombres de las personas que nos están ayudando, pero les agradecemos muchísimo”, apunta la señora Niria. “Nosotros estamos poniéndonos en las manos de Dios”.




