
El Poliforum de la Feria de León fue escenario de una noche mágica este sábado 2 de noviembre, en la que se celebró más que un concierto: un encuentro de generaciones que revivieron grandes éxitos de la música latina bajo el lema «Recordar es volver a vivir».
El evento, en sintonía con la festividad del Día de Muertos, reunió a leyendas como Los Ángeles Negros, La Sonora Altepexana, La Sonora Tropicana y La Sonora Kü Bä, en una velada donde los recuerdos y la música se entrelazaron para crear un ambiente único.
Desde las primeras horas de la tarde, el ambiente festivo se hizo sentir en los alrededores del Poliforum, con familias, parejas y grupos de amigos que llegaban emocionados, algunos con vestimenta alusiva a la festividad y otros con atuendos que recordaban las épocas doradas de la música tropical y romántica.
La diversidad de edades era notable: desde jóvenes que habían escuchado estas canciones gracias a sus padres o abuelos, hasta personas mayores que parecían revivir su juventud al recordar aquellos años en que estos temas dominaban las radios y los salones de baile.
La iluminación, cuidadosamente diseñada, bañaba el escenario en tonos cálidos que evocaban un aire nostálgico, y al apagarse las luces, el murmullo expectante del público fue interrumpido por los primeros acordes.
Los Ángeles Negros, la icónica agrupación chilena, fueron uno de los momentos más esperados de la noche. Su inconfundible estilo romántico, que ha sido la banda sonora de historias de amor en Latinoamérica, se hizo presente con clásicos como «Y Volveré», «Murió la Flor» y «Debut y Despedida».
Cada interpretación despertaba una oleada de aplausos y coros de una audiencia que, sin importar la edad, reconocía estas melodías como propias.
El ambiente continuó subiendo de energía con las intervenciones de las otras agrupaciones.
La Sonora Altepexana y La Sonora Tropicana lograron que el público se pusiera de pie y bailara al ritmo de cumbias y danzones que han pasado de generación en generación.
La Sonora Kü Bä, por su parte, fue un estallido de energía y alegría que complementó la noche, llenando el espacio de una vibra festiva que recordaba las celebraciones en familia o los eventos populares en los pueblos de México.
Entre canciones y palabras de agradecimiento, los músicos aprovecharon para recordar la importancia de la tradición del Día de Muertos, de honrar a quienes ya no están físicamente, pero permanecen en la memoria y el corazón de los vivos. Este momento fue particularmente emotivo, ya que se mezcló la música con un mensaje de amor y recuerdo, creando una atmósfera en la que los asistentes parecían estar acompañados por las memorias de sus seres queridos.
Al finalizar el evento, el público salió del Poliforum con una sensación de felicidad y nostalgia. Muchos comentaban entre risas los momentos vividos, recordando los años en que aquellas canciones sonaban por primera vez en las fiestas o reuniones familiares.
La noche del 2 de noviembre en León se transformó en un tributo a la música, al recuerdo y a la vida misma.




