
Guillermo Romero Pacheco, ex secretario de Economía del Municipio y experto en temas de Macroeconomía, señaló para El Heraldo, que lo que Donald Trump pretende, al imponer aranceles al acero importado de México, es tanto así como “darse un balazo en el pie”.
“Lo que pasa con Trump; y lo sabemos porque ya lo vivimos hace 8 años, es que le gusta manejar esta arma de poner aranceles, creyendo que con ello va a beneficiar a Estados Unidos y va a afectar a todo mundo”, compartió.
Aclaró que el problema es que si Estados Unidos está en un acuerdo comercial, tanto con Canadá como con México, se supone que somos sus aliados.
“Estamos en un acuerdo y debe haber un trato preferencial cumpliendo con las reglas. No así, con los países con los que no tiene ningún convenio y hacia los que se entiende un poco más que de repente se le aplique un arancel”, explicó.
Puso el ejemplo de lo que sucede con el actual tratado comercial, o T-MEC, donde entre los tres países existe un acuerdo y por ejemplo, cada uno fabrica aquello en lo que se especializa y así les sale mejor y más barato ya que tiene un mayor valor agregado y un menor costo de oportunidad.
“Es el caso, por ejemplo, de los teléfonos que utilizamos que si se fabricaran al 100% en los EEUU, saldrían al triple o más”, acotó.
Recalcó que el poner este tipo de aranceles, de manera unilateral, viola los tratados que existen, por lo que nuestro país, en represalia, puede también, como pasó hace 8 años, gravar con mayores impuestos a otros productos estadounidenses.
“Al final se van a dar cuenta los mismos empresarios de allá, de que no les conviene y ellos van a presionar”, señaló.
En el caso específico del acero y el aluminio, sector sobre el que pende la amenaza del presidente de la Unión Americana de imponer mayores impuestos, a partir del 1 de marzo, Romero Pacheco enfatizó que a ellos mismos no les conviene.
“Muchas acereras grandes, como Nucor que está aquí en Guanajuato, son inversiones norteamericanas, entonces ahí quedaría la famosa frase de ‘darse un balazo en el pie’. A final de cuentas, el más afectado será el consumidor final”, destacó.
“Le suben el precio al producto al trabajador, a la empresa, etc. lo que trae una cadena negativa de efectos. Ojalá se negocie y se vea que no conviene a nadie. Hay tiempo, para que se haga una buena estrategia”, afirmó.
Dijo que las “amenazas” de Trump, serán el “arroz de todos los días” porque este tipo de arranques son los que caracterizan al presidente de los Estados Unidos.
“Ya lo vivimos y nos tocó estar ahí, en la Secretaría de Economía del Estado. Lo que trae de negativo es la incertidumbre, porque la industria automotriz, por ejemplo, utiliza acero y aluminio y no todo viene de Estados Unidos o no todo se fabrica aquí. También usa material importado y es un material fundamental para muchas industrias, incluso en la electrónica y en los electrodomésticos, por lo que pueden venir afectaciones”, detalló.
Recordó que por el momento, no está entrando el arancel, aunque ya está a la orden o el decreto y recalcó que toda la expectativa en los mercados, puede convertirse en un freno a las inversiones, por lo que se afecta la economía.
“De por sí, éste va a ser un año con un crecimiento bajo, pues este tipo de medidas le pega a la economía”, aseveró.
Con respecto al acero que se emplea en México para la fabricación de autos y cuyo origen es China, mencionó que ya se le había puesto un arancel del 10% adicional.
“Si una armadora de carros en Guanajuato importa aluminio de China, ese carro, al entrar a Estados Unidos, paga un 10% más por usar aluminio de China. Más o menos el 40% del aluminio que México utiliza viene de China, lo demás, viene de Norteamérica, de Brasil y de Europa. Lo que Trump quiere es lo que le llaman un estudio de trazabilidad que es ver de dónde llega este acero, dónde lo procesan, etcétera.
“La guerra comercial ‘está brutal’ entre Estados Unidos y China y afecta a todo porque China ya está participando en todas las cadenas. Yo creo que Trump va a exigir que tengamos cuidado o que le pongamos nosotros mismos aranceles a la importación de China”, externó.
Comentó que aunque la aplicación de aranceles no afectaría directamente al consumidor mexicano sino al estadounidense, el hecho de que se presenten “represalias” en productos importados de Norteamérica, los mexicanos terminaríamos pagando más caros los productos que entren de aquel país.
“Como economista y como analista yo espero que se sienten a negociar ya que seguramente nos van a pedir más presión para lo que viene de China y que se mete en las cadenas que van luego como productos a Estados Unidos. Esto ya lo debe estar pensando México porque sólo como bloque, Canadá, Estados Unidos y México podemos competir con los otros bloques como el asiático y el europeo”, reconoció.



