
Este abril de 2026, el comedor ‘Por Amor’ cumplió seis años. Ubicado en el bulevar Adolfo López Mateos 342, casi esquina con la calle Libertad, ofrece de lunes a viernes un plato de comida para quienes más lo necesitan.
Esta iniciativa comenzó en plena pandemia de COVID-19, en 2020. Marisela Martínez Álvarez, encargada del comedor, recordó que a través de redes sociales se anunciaba la existencia de un comedor en la zona. Ante el cierre de empresas y la pérdida de empleos, muchas personas comenzaron a acercarse a su negocio, ubicado en la calle Libertad, para preguntar por el lugar.
“Empezó a llegar gente buscando un comedor que anunciaban en una página de internet. Cuando nos dimos cuenta, comenzaron a preguntar y creímos que sí habían abierto uno por aquí. Yo dije: ‘qué padre’, por la necesidad que había”, relató.
Su esposo se dio a la tarea de buscar el comedor y fue entonces cuando descubrieron que en realidad se encontraba en Aguascalientes. Aun así, la gente seguía llegando y preguntando. Marisela recordó que al decirles que no existía un comedor en León, observaba la tristeza, preocupación y angustia en los rostros de las personas.
“Les decía que no era en León y veía cómo se les caía el ánimo totalmente. Se paraban en la esquina y volteaban a todos lados sin saber para dónde ir”, comentó.
En esos días, los locales de la zona lucían vacíos y el suyo era de los pocos que permanecían abiertos. Al ver la situación, el 11 de abril de 2020 decidió comenzar con el comedor junto con el apoyo de su familia.
Al principio pensaron en regalar despensas, luego las personas les hacían saber que ni siquiera contaban con tanque de gas o estufa para cocinar, pues habían vendido lo poco que tenían.
Fue entonces cuando decidieron regalar comida. El primer día entregaron alimentos a 50 personas. Sus sobrinos comenzaron a publicar en redes sociales la necesidad de apoyo y poco a poco llegaron donaciones de arroz, frijol, verduras e incluso carne.
A tan solo tres semanas de haber iniciado, el comedor ya alimentaba diario a cerca de 800 personas. La fila era tan larga que incluso generaba tráfico en la zona. Los platillos consistían en arroz, frijoles y un guisado.
UN COMEDOR POR Y PARA LOS LEONESES
Hasta la fecha, de acuerdo con Marisela, la ciudadanía leonesa continúa pendiente de las necesidades del comedor. Tras la pandemia disminuyó el número de personas atendidas y actualmente brindan alimentos a alrededor de 200 personas al día.
Antes de la una de la tarde, decenas de personas comienzan a formarse de manera ordenada afuera del local. Se les pide llevar un recipiente o tupper para recibir la comida y, en caso de no contar con uno, se les entrega en platos desechables.
Entre quienes acuden al comedor hay personas adultas mayores, personas en situación de calle y personas que buscan empleo. Además de brindar alimentos, también ofrecen orientación y palabras de apoyo a quienes enfrentan problemas de adicciones.
Marisela compartió que algunas personas que llegaron al comedor atravesando momentos difíciles posteriormente les han enviado testimonios de cómo lograron alejarse de las drogas o mejorar su situación personal.
“Al principio nos tratan mal, llegan agresivos, pero poco a poco van cambiando su actitud y después nos mandan sus testimonios y agradecen por los alimentos que les dimos en ese momento difícil”, señaló.
También explicó que muchas de las personas que reciben apoyo realizan trabajos informales como lavar coches, vender dulces, recolectar cartón o juntar botes para sobrevivir. A los jóvenes, dijo, se les motiva a buscar empleo mientras reciben apoyo temporal con alimentos.
El crecimiento del comedor también sorprendió a la propia Marisela. Recordó que comenzó operando frente a su negocio y, posteriormente, una vecina le prestó una casa cercana para continuar con la labor. Poco a poco, gracias a las donaciones de la ciudadanía, el lugar logró instalarse de manera más formal.
Marisela recordó que en julio de 2020 pensó en cerrar el comedor debido al desgaste físico y económico que representaba mantenerlo en funcionamiento. Incluso comenzaron a regalar toda la despensa restante. Sin embargo, cuando estaba por entregar la casa, recibió una importante donación de alimentos y el apoyo de una empresa leonesa que, hasta la fecha, cubre el sueldo de las cocineras.
Actualmente, los cocineros y cocineras Juan Pablo, Fany y Josefina son quienes se encargan de la preparación de los alimentos. Desde muy temprano comienzan su rutina para tener listos los platillos que se entregan a partir de la 1 de la tarde y hasta las 3.




