jueves, septiembre 3, 2026
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AL CANDIDATO  DEL  PRI, JOSE  ANTONIO MEADE,  SE LE ACABA EL TIEMPO

La fórmula para soportar las tensiones consiste, según José Antonio Meade, “en entender que hay cosas que no dependen de mí, sino del sistema político”. La anterior afirmación la expresó al periodista Gerardo Laveaga y fue publicada en la revista El mundo del abogado, tomada como un extracto  cuyo  objetivo era mostrar la personalidad y el perfil de este personaje en el año 2012,  cuando fue secretario de Hacienda y Crédito Público.  Ahora,  6 años después,  pareciera que cambió su perspectiva respecto a dicha afirmación.  Vamos por partes, primero analicemos cuando el PRI modificó sus estatutos en la Asamblea XXII Nacional para cambiar totalmente lo establecido por el artículo 144º, que en la Asamblea XIV mencionaba con toda puntualidad ciertos candados para poder aspirar a ser Presidente de la República por el PRI, y que establecía lo siguiente: “para ser candidato a Presidente o Gobernador, se requiere acreditar la calidad de cuadro dirigente y haber tenido un puesto de elección popular, así como diez años de militancia partidista”, pero este candado fue superado por los propios priistas, poniendo en charola de plata la probable candidatura de Meade Kuribreña para abrirle la puerta,  porque ahora son los líderes del partido quienes modifican este artículo y declaran que los diez años de militancia sólo operan para los que están en las filas del PRI y no para los externos o simpatizantes, como el Secretario de Hacienda, refiriéndose al multicitado personaje; aquí propiamente aplicó su pensamiento, cuando mencionó  que” hay cosas que no dependen de mí, sino del sistema político”.

Por consiguiente, creer esta posición es tanto como caer en la ingenuidad de que el PRI estaba apostando a la improvisación de quién sería su candidato a la presidencia de la República, adelantándome un poco a los acontecimientos que ya es de todos sabido, ahora ya siendo candidato a la presidencia y en plena campaña  declara a los medios que él fue quien decidió  el cambio  del Presidente del Comité Nacional, dejando fuera a Enrique Ochoa, y designando al nuevo Presidente del Consejo Nacional del PRI, René Juárez. Su equipo trató de  justificar  la acción de que Meade tomó la decisión para tener más cercanía con las bases priistas, pero desde mi opinión me pregunto ¿ cómo es posible que un candidato externo se convierta de la noche a la mañana en el máximo dirigente del PRI?, dejando de lado ese principio que lo había caracterizado al referir que había cosas que no dependían de él sino del sistema político, porque no podemos olvidar que existen otros dirigentes nacionales de peso, como Miguel Osorio Chong, exsecretario de Gobernación, que ya una vez había sido desplazado y en este renglón me detengo un poco.  ¿Es concebible que un partido con más de 70 años en el poder se encuentre tan desgastado como para no tener un sólo candidato entre sus filas?, pues  pareciera que esto así es y  que  este tipo de postulación se repitió  hace 6 años cuando la cúpula de 89 sindicatos de burócratas  respaldó a Enrique Peña Nieto, desplazando a otro priista distinguido como lo es, Manlio Fabio Beltrones.

Por otro lado, hay dos vertientes de suma importancia: a este candidato le alcanzará el discurso de que es una persona capaz y honesta y que incluso con estos perfiles se puso por encima del PRI, pero ahora analizaremos su conducta política por acción u omisión. La campaña que emprendió Daniel Corral, gobernador de Chihuahua, que denominó “Caravana por la Justicia” puso al descubierto el control político que se ejercía en México a través del ramo  23 con los programas especiales nacionales del periodo 2012- 2018 de Contingencias económicas, Programas Regionales y Fortalecimiento Financiero pero ¿qué es lo relevante de esta caravana? Es, por supuesto, el control que se tiene desde el gobierno federal para apoyar a los Estados que se sometan a sus políticas y ¿qué creen? Uno de los responsables del manejo presupuestario, sin duda alguna, es de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, donde el titular fue Meade.

Finalmente, cierro la columna con dos aspectos: el gobierno de Peña Nieto perdió popularidad y confiabilidad entre los mexicanos, debido a los escándalos mayúsculos como el de la Casa blanca, la estafa maestra y los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, entre otros. Por lo que algunos analistas le preguntan al candidato del PRI por qué no se deslinda del gobierno federal, pero la cuestión va más allá, porque ahora cómo se puede deslindar, cuando asumió su liderazgo total al cambiar al nuevo presidente de este instituto político.

 El otro aspecto  es que no podemos dejar de lado la historia del PRI, porque cuando un candidato se desprende del gobierno, le puede costar hasta la vida,  como ocurrió cuando Luis Donaldo Colosio dejó claro que como candidato a la presidencia del PRI, por parte del gobierno sólo demandaba  imparcialidad y que no hubiera votos al margen de la ley, porque reconocía, desde ese entonces, que había una auténtica competencia. Mencionando ante todo el país en un discurso soberbio: “veo un México con hambre y con sed de justicia, un México de gente agraviada…”.

Por eso y por mucho más, el candidato del PRI no puede alegar ingenuidad de que con su sola personalidad honesta podrá desagraviar a los más de 50 millones que no han sido atendidos por el partido y gobierno que representa, ojalá que cambie sus posturas políticas y asuma sus responsabilidades para ofertar una mejor candidatura presidencial o, de lo contrario, no podrá aspirar a ser Presidente de México.

galvantorres33@hotmail.com

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