El gobierno de los Estados Unidos no quita el dedo del renglón y sigue y sigue insistiendo en luchar contra la corrupción en México, sobre todo, aquellas prácticas de colusión que históricamente han existido entre funcionarios públicos y el crimen organizado. Hoy en día, han alcanzado niveles nunca vistos de complicidad y asociación delictiva, entre el poder político y el narcotráfico.
El trabajo que no hace el gobierno federal, concretamente la presidenta Claudia Sheinbaum y el partido en el poder MORENA, en conjunto con su movimiento de la 4T y los partidos aliados el PT y el PVEM, todos en franco contubernio con el CJNG y el Cártel de Sinaloa, al grado de haber convertido el Estado mexicano en un narcoestado, pretende hacerlo el gobierno del país vecino del norte.
Las recientes declaraciones del director de la DEA, Terry Cole, quién acusó a altos funcionarios de México de trabajar directamente con los cárteles del narcotráfico. Cole, afirmó que se ha documentado colusión de funcionarios gubernamentales mexicanos. La corrupción institucional en México, iniciada en tiempos del PRI, tolerada por los dos gobiernos del PAN y pactada e instituida como política pública por MORENA y su movimiento de la 4T al incluir narcotraficantes en el gobierno, ha destruido las instituciones y el sistema político.
“Estamos intercambiando información (con México) no solo sobre objetivos y miembros de organizaciones terroristas, como el Cártel de Sinaloa y el CJNG, sino que también estamos apoyando operaciones en México”. El jefe de la DEA ha mandado un mensaje directo y claro a la clase política en nuestro país, por sus presuntos lazos con los narcos y sus organizaciones.
Nunca antes en la historia de México y su ajetreada relación política, económica y diplomática con los Estados Unidos de América, se había denunciado tantas veces en distintos foros internacionales la corrupción y colusión del gobierno de México con el crimen organizado, como sucede hoy en día con el actual gobierno de MORENA.
Las autoridades estadounidenses tienen claro lo que el pueblo mexicano sabe desde hace mucho tiempo: erradicar la corrupción es la clave para resolver el problema de los cárteles en México. Pero también la corrupción, representa un riesgo generalizado en todos los estamentos de la sociedad mexicana, debido a que los niveles de corrupción que experimenta el país han contribuido a acelerar otros fenómenos.
La corrupción esta presente en las familias, en las escuelas, en las fábricas, en las oficinas, en los partidos políticos, en la clase política, en el deporte, en las calles y en el alma de los mexicanos. Siempre auspiciada por el propio poder público, desde el gobierno federal, estatal y municipal. Ha sido el gobierno el maestro corruptor de la sociedad en su conjunto.
Ahora en el actual gobierno, se ha multiplicado la corrupción por la simple y sencilla razón que MORENA ha aglutinado a la mayor escoria de todos los partidos políticos en la historia de México y ha conjuntado a lo más vil y miserable de la iniciativa privada y al crimen organizado. Donde la voracidad es lo único que importa. ¡Pobre México!
Hoy más que nunca necesitamos nuevos políticos y una nueva clase política, que emerja de la sociedad y NO más de los corruptos institutos políticos, que siguen y siguen y siguen anteponiendo sus intereses de partido, apoyando a los de siempre, que son los mismos que tienen al país sometido en esta vorágine de corrupción e inseguridad.
¡Help!




