Previo al triunfo de Andrés Manuel López Obrador, el virtual presidente de la República, realizó diversas propuestas a la población, aparentemente, no sólo con el ánimo de obtener votos, sino también con el de ajustar el presupuesto en beneficio de los ciudadanos. Prometió dar ayuda a los jóvenes desempleados, a los adultos mayores y no sólo recortar, sino eliminar por completo, las pensiones a los ex presidentes de la República.
AMLO informó que para el presupuesto “2019”, se suprimirá la partida destinada a cubrir las ayudas a los ex presidentes de la República. Algunos ex presidentes reaccionaron ante tal decisión, más con humor, que con un ánimo de reclamo.
Aparentemente hasta ahora, el único ex presidente de la República que no ha felicitado al presidente electo, es Ernesto Zedillo. Varios medios y analistas desde hace unos meses consideraron esta propuesta, tomando en consideración que se trata de una partida basada en un acuerdo que se toma cada año y que se envía al presupuesto. Tal partida incluye las pensiones mensuales. El mismo López Obrador aseguró que son alrededor de 110 servidores públicos que se han encontrado trabajando para los ex mandatarios y sus familias y además tienen a su disposición, 80 militares de alto rango a su servicio.
El fundamento para el pago de las pensiones de los ex presidentes de México, no se encuentra ni en la Constitución ni en alguna ley secundaria, además de que aquél ex mandatario que reclamara, se “echaría la soga al cuello” al intentar interponer un recurso.
No puedo imaginar el repudio social que le causaría a cualquier ex gobernante de la República que quisiera conservar su pensión, sobre todo ante el hastío social que se ha demostrado a la clase política en los últimos años. Según se ha señalado en algunas publicaciones, cada ex mandatario recibe 5 millones de pesos mensuales, que quizás no les represente una gran ayuda, dependiendo de las actividades a que se dediquen cada uno de ellos o de los vínculos o conexiones que siga aprovechando aún hoy en día. Sin embargo, para un mexicano con ingresos “promedio”, el reunir tal cantidad, podría representar o un golpe de suerte, o que tiene una capacidad de ahorros increíble. Quizás muchos no lleguemos a ver esa cantidad entera en nuestras vidas… Un gran número de mexicanos vivimos del crédito y haciendo malabares para estirar el ingreso.
Es claro que lo que se acumule de las pensiones suprimidas y antes concedidas a los ex presidentes y el ahorro en la nómina de las personas a su servicio, tampoco vendrá a solucionar la crisis que viven millones de familias en nuestro país, pero puede interpretarse como una muestra de solidaridad con ellas.
Sí, así debería verse y no como una reprimenda o una lección a los ex presidentes. Por otro lado y pensando en la realidad que viven o pueden vivir los ex mandatarios, habría que considerar que se conserve su seguridad e integridad, la cual estaría expuesta si se suprimen los elementos de seguridad asignados a su favor, sobre todo si se topan con ciudadanos que quieran manifestarles o hacerles partícipes de sus inconformidades. Habrá que ver pues, qué propuestas de las hechas por el próximo presidente serán viables, realizables y “materializables” y cuáles pueden llegar a perjudicar, más que beneficiar.
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