Las ventajas de leer esto…
Continuando con la lista de libros que han elegido mis alumnos y que me ha costado bastante leer y querer, ha tocado el turno de “Las ventajas de ser invisible” de Stephen Chbosky, creo todo un clásico entre los jóvenes desde su publicación en 1999, reforzado por su versión cinematográfica en 2012, de la que los chicos suelen decir que es mejor el libro que la película, lo cual me da pie para hacer un paréntesis cultural y recomendarle que no vuelva a sentirse como yo varias veces en mi juventud, muy intelectual haciendo este comentario. Aprendí de uno de mi más queridos y admirados profesores, que no había punto de comparación, pues el libro y la película manejan lenguajes muy diferentes, literario y cinematográfico, con sus reglas, retos y posibilidades cada uno, donde tal vez el único punto de contacto es el de contar historias. Así que simplemente no hay uno mejor.
En fin, aterrizando en el libro, el personaje principal es un adolescente, Charlie, de supongo 15,16 años, quien escribiendo cartas a quién sabe quién, nos va contando su historia, la historia de un adolescente raro, nada popular, medio ñoño, introvertido, etc., etc., etc. El básico fenómeno adolescente que todos alguna vez fuimos, (ok, no todos, sólo algunos tuvimos ese grandioso privilegio, #sarcasmo).
Imaginen que la primer carta que leemos nos cuenta el suicidio de su único amigo, su ingreso a la prepa y lo completamente solo y ajeno que se siente ante el mundo que lo rodea. Sin embargo, mientras avanzan los días y las cartas, Charlie nos va dando pistas de que algo, más allá de lo conflictiva que es por sí sola la adolescencia, le atormenta el corazón. Así que de repente, por el simple morbo de saber qué diablos le pasó para estar como medio trastornado, te sumerges en la lectura sin poder parar. Porque además conoces a sus amigos, y recuerdas cómo la amistad a esa edad es más poderosa que cualquier vínculo familiar. Con tus amigos puedes ser tú mismo. Con tus amigos haces las mejores y las peores cosas: música, libros, sexo, alcohol, amor y drogas. Y no, no podemos terminar consolándonos pensando que esto es sólo ficción o la realidad de los adolescentes gringos.
Y al mismo tiempo, en medio de todas sus cartas la tía Helen siempre presente parece ser la clave para entender qué le pasa a Charlie, pero de eso no puedo hablar si quiero que se le antoje leer el libro. Lo único que diré, es que quedará en shock.
Finalmente, creo que otro de los atractivos del libro es la cantidad de frases significativas que te dejan atrapado en una reflexión. La más famosa hasta el momento: «Aceptamos el amor que creemos merecer». Y si quiere conocer más, una de dos, busca la cantidad de sitios en internet especializados solo en las mejores frases del libro o lee el libro (que es lo que recomiendo).
No, no es el texto literario más bellamente escrito, ni la historia más retadora del mundo, pero a veces lo bello radica en la sencillez para ser contado y la manera en cómo nos transporta y nos atrapa. Y bueno, esas son las ventajas de leer esto.
Para la tercera y última entrega de este año, nos leemos el domingo siguiente.
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