EL PARQUE METROPOLITANO, LA OTRA HISTORIA
Nació hace 25 años, un mes de noviembre de 1993.
Los leoneses sumaron a su acerbo el término “parque ecológico”.
Con beneplácito, observaron cómo las riveras de la “Presa El Palote” fueron cercadas para transformarse en parque público.
La mayoría aprobó la medida de protección al santuario natural, patrimonio leonés.
Hoy, un cuarto de siglo después, el Parque Metropolitano se resiste a ser “absorbido” por la mole de concreto de la mancha urbana.
Pero sus parajes, que habían sido “protegidos” para su preservación, comenzaron a mutar a vocaciones distantes a su misión original de parque ecológico.
Su pista se transformó en “riel” de trenes motorizados, se abrió una “Ciudad Infantil” que representa una invasión artificial a pesar de su noble propósito educativo y cultural, en su interior hay mecánicos de bicicletas, funcionan tiendas diversas y, para colmo, es sede de espectáculos masivos como el Festival Internacional del Globo.
Que el FIG genera derrama económica, nadie lo puede negar.
Que el FIG atrae los reflectores del mundo, por supuesto.
Que el FIG detona el turismo en León, sin duda.
Que…
Sí, muchos son los valores positivos de este festival internacional de globos aerostáticos, pero a costa de perjuicios irreversibles para el parque Metropolitano.
Por eso, el anuncio que hizo su Patronato de no permitir campamentos en este año, representó un respiro para el parque Metropolitano.
En otros años, su espejo de agua se contaminó con millares de globos de Cantoya arrojados por sus visitantes, la rivera recibió toneladas de basura y el espectáculo masivo ahuyentó a especies migratorias.
Los campamentos seguirán vigentes, pero fuera de las instalaciones del Parque, una decisión que, por cierto, provocó el enfado para los organizadores.
El caso es que el Parque Metropolitano es vulnerable a las influencias externas y, en forma paulatina, comienza su erosión… y posible extinción.
¿O, no?
LA REBATIÑA POR LOS TERRENOS DEL PARQUE
METROPOLITANO
Y más sobre el tema del Parque Metropolitano.
Fue de pena ajena el episodio jurídico que brotó a la luz pública hace dos años cuando un particular demostró la propiedad legal de un predio dentro de las instalaciones.
Entonces, el Ayuntamiento tuvo que negociar y, con la figura de la permuta, recuperó el terreno como patrimonio leonés.
El episodio encendió el #foco amarillo”.
Ocurre que no se trata del único caso de espacios del Parque Metropolitano que hoy son reclamados por particulares. Hay más juicios que en cualquier momento se pueden consumar.
Por si fuera poco, hay franjas de terrenos aledaños que son propiedad privada a pesar de que durante años la percepción de los usuarios fue que eran públicos.
Es un hecho que los predios cercanos están en franca rebatiña entre intereses inmobiliarios, porque la rivera del parque hacia el oriente creció desbordada como desarrollo de vivienda popular.
Y al norte y al poniente, los predios vecinos del parque se han transformado en desarrollos residenciales de alta plusvalía.
El Ayuntamiento leonés, desde el primer trienio de Héctor López Santillana, se limitó a justificar que los juicios se iniciaron desde pasadas administraciones, por tanto no asumió responsiva, sólo dio visto de la conclusión del juicio.
Como sea, el parque Metropolitano sigue en decadencia gradual y su problemática será heredada a muchos otros Ayuntamientos que recibirán “la papa caliente” y a su vez, se limitarán a echar culpas a pasadas administraciones.
El acabose.
RESCATE DE BALDÍOS URBANOS, UN DERROCHE DE RETÓRICA
Se rescatarán los “lunares urbanos”, ¿dónde lo he escuchado?
Una vez más, como si fuera una obligación, el alcalde leonés en turno, Héctor López Santilla, anunció el rescate de predios urbanos ociosos, esta vez alude a más de 6 mil hectáreas.
Se evoca que, el mismo anuncio lo hicieron otros alcaldes: lo alentó Vicente Guerrero Reinoso (+); lo presumió Ricardo Sheffield Padilla, lo incorporó Bárbara Botello Santibáñez y lo asentó en su primer trienio Héctor López Santillana. Los resultados no fueron exitosos.
Y, otra vez, para no desentonar, Héctor López Santillana se lanza “ipso facto” en el arranque de su segundo trienio municipal y anuncia que el desarrollo urbano se concentrará en unas 6 mil hectáreas, hoy desocupadas.
¿Retórica al aire?
Sí. Hasta ahora es un llevado y traído el tema a tal grado que la suspicacia ciudadana lo advierte como otro “buen puntacho” del alcalde en turno.
Lo cierto es que hay terratenientes que especulan con la tierra y que, lejos de desarrollar, prefieren especular y conservar por años su propiedad.
Esto genera que, el crecimiento urbano de la ciudad sea de manera horizontal, esto es, la mancha urbana se desparrama hasta generar colonias que carecen de servicios elementales, mientras que en los baldíos cuentan con agua, drenaje, transporte, alumbrado, etc.
Esto refleja que no es una problemática trivial por el hecho de ser crónica, sino que requiere soluciones contundentes y con resultados tangibles, ya sea con esquemas de sanciones o incentivos en el predial, hasta una legislación desde el Congreso.
Pero, como no hay condiciones para tener una solución inmediata, pues el tema volverá a caer al “tintero” para volver a derramar tinta en otro trienio.
La pregunta en el aire, ¿y el Implan, qué hace en este tema?
LA “ONDA GRUPERA” EN WATHSAPP, DE LA COMUNICACIÓN…. AL CAOS
Estar dentro del “grupo” es sinónimo de inclusión, pero…
Hoy, la “onda grupera” del watts sustituye la comunicación formal.
Ya no se toca el timbre o la puerta de la casa, hoy se avisa la llegada por cel.
Ya no se pide permiso ante los papás “para salir”, hoy se teclea un mensaje en red.
Ya no se anota la tarea escolar, hoy los estudiantes esperan a que “se suba” al grupo.
Ya no se memorizan teléfonos y direcciones, hoy se manda “la foto”.
Ya no hay que leer instrucciones, hoy se espera que los amigos whattsapean para saber qué se debe hacer.
Ya no hay que gritar para que los adolescentes “bajen a comer”, hoy se espera que mamá suba la indicación al grupo.
Ya no hay que hacer invitación personal, hoy sólo se pide el “contacto”.
Ya no…
Muchos pudieran ser los ejemplos de cómo el mundo digital ha desvirtuado la comunicación personal.
Lo más grave es que, hoy día, los grupos desencadenan consecuencias nocivas hasta generar pánico y/o caos social.
Por ejemplo, los conductores que salen de antros eluden el operativo alcoholímetro con la alerta que se envía al grupo.
O ya no se hacen “acordeones” para el examen de la escuela, hoy hay que tener cerca el celular en espera de que “se suban” las respuestas.
Pero lo más grave es el grado de “psicosis” que generan los mensajes mal interpretados.
Y como reciente ejemplo: En León, una cadena de “WhatsApp” inquietó a los automovilistas a realizar compras pánico de gasolina por un supuesto desabasto en León.
Pemex admitió que sí hubo insuficiencia para determinadas estaciones, pero nunca se generó un desabasto.
Pero la “onda grupera” se encargó de desvirtuar la realidad.
Lo más grave es que, Pemex también utilizó las redes sociales para plantear su postura oficial, sin “dar la cara” para aclarar en forma directa y contundente la situación, así como los motivos de la eventual insuficiencia de suministro de combustible.
“Al whatss”.
EL GOL, EL ERROR, LA FIGURA Y EL OSO
A continuación el retrato de la semana expresado en términos de futbol.
El gol: El anotado por los artistas urbanos con su mural de Coco en el Panteón Municipal Norte, todo un éxito popular.
El error: De las autoridades de Pemex que no utilizaron los canales formales para aclarar los motivos del desabasto eventual de gasolina en varias estaciones de León. Los usuarios de redes sociales manipularos la información.
La figura: La Festividad del Día de Muertos, que se niega a “morir”.
El oso: De las administraciones municipales que vuelven al “bla bla” sobre las políticas públicas para desarrollar baldíos. La retórica recurrente de las últimas cuatro administraciones municipales, con mucho ruido y nada de nueces.
Y EL PIQUETE PARA EL CAFÉ
A propósito de la festividad de Día de Muertos, van los siguientes epitafios populares escuchados de manera ocasional.- Tómelo con buen humor.
- “Y nos dijo desde su tumba: disculpen que no me levante a saludarlos, pero los estoy viendo a todititos”.
- “Era muy, muy gordo, ahora por fin se le ven los huesos”.
- “Era mecánico y cuando pedí el gato, yo me refería al animal”.
- “Aquí yace mi mujer, fría, como siempre”.
- “Los difuntos tienen equipo de futbol y su porra los alienta con el grito de ¡rip, rip, hurra!”




