domingo, agosto 30, 2026
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Cuando me hablaron de amor… me la creí

No lo voy a negar, mi escritora favorita es Mónica Lavín, tal vez porque el primer cuento que leí en la Escuela de Escritores de la SOGEM en Guadalajara, fue suyo, “La carta”. Estaba yo cumpliendo mi sueño de estudiar para escritora, (cosa que no pude terminar) y ella era el primer texto que se me presentaba. Además tengo la fortuna, de años después, haber podido coincidir con ella e intercambiar algunas palabras más cercanas, que aunque fue un momento muy fugaz donde me ganó la fan que llevo dentro, para mí fue muy significativo. De ahí que todo lo que salga firmado con su nombre, tarde que temprano cae en mis manos, y esta vez le tocó el turno a la novela Cuando te hablen de amor.

 No mentiré, no es de mis favoritos, de hecho llegó a chocarme varias veces, pero creo que fue porque sin querer tocó fibras sensibles contándome la historia de Maya, una chica acomodada y bastante afortunada cuyo conflicto empieza a raíz de que su novio le pide matrimonio: ¡Maya, eso ya no pasa!, ¡eres afortunada de tener a un tipazo como Julio!, ¿qué te pasa?, ¿por qué tantas dudas, tanta confusión? ¡Me caes gorda!

Por otro lado, Eugenia, la señora Eugenia, madura, viuda, amante, independiente, acomodada, que vende vestidos de novia y guarda y descubre secretos dolorosos que punzan en las entrañas y el corazón. Yo me sentí más Eugenia, pero no por todo lo anterior, sino por esa soledad que se acepta con orgullo, pero que duele y pesa muchas veces.

Maya y Eugenia se encuentran y en medio de ellas un vestido de novia que es parte del ritual, del pasado de Eugenia y el futuro de Maya. Y entonces ahí, después de dar muchas vueltas, o de llevar poco a poco y pacientemente la historia al clímax, ahí, entre los capítulos de un libro que el amante de Eugenia, escribe y le comparte conforme lo va escribiendo, entre Maya y sus dudas, entre Eugenia y sus secretos, las tres historias se encuentran y colapsan para confirmarnos una vez más la búsqueda infinita y constante de los humanos por el amor y la fantasía de un “y vivieron felices para siempre”, que sólo parece ser eso, fantasía, o que sólo podría ocurrir en “un mundo raro”.

Y a pesar de no ser de mis favoritas, recomiendo la novela para todos los románticos declarados y de clóset que aún sueñan con que les hablen de amor…

 

lidia.almanza.orozco@gmail.com

Twitter: @LibrosLidia

 

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