Historia (no) oficial de Botellita de Jerez
13/07/2009
Acabo de terminar tu diario por fin. Qué loca mezcla de sentimientos.
Hubo momentos en los que creí mi libro empezaría a chorrear pipí, popó y otros fluidos corporales. Así o más escatológico. Por otro lado, mis clases de anatomía, sexualidad, historia y sociología se han quedado cortas con lo gráfico de tus visuales descripciones-narraciones.
Esto ya te lo dije, pero te lo repito, aire fresco a mi burbuja de cristal. Me encantan tus reflexiones sobre el mundo que nos rodea. Tus críticas ácidas y sin pelos en ningún lado. Me recargan de revolución tus recuerdos de México y el lenguaje retorcido, neto, creado, me hacen ver a las letras con infinitas y extraordinarias posibilidades para comunicar.
He pasado de estar segura que será texto de clase para abrirles un poco la mente a estos chavos que no siempre aprecian la fortuna de estar estudiando, (y a veces tienen razón, ¿para qué?, si de todas formas se van a morir endeudados), pero me exaspera hasta la bipolaridad verlos desperdiciar la vida en lo que yo llamo, nada. Con tantas cosas para ver, escuchar, leer, sentir, escribir, amar, bailar, cantar, estudiar, transformar, y estos, “haciéndole el favor al mundo entero de existir”.
La verdad, luego le saco a meter tu libro en mi listita de gustos personales para clase: ¿y si llega a ciertas manos?, ¿cómo diablos justifico leer el Guacarróquer en clase, en la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, si de mugrosos, fumados y pandrosos no nos bajan?, si ya bastante hago con ponerme pantalón de vestir todos los días y tatuarme donde ni yo pueda mirar.
Si censuraron “Aura”, ¿qué va a ser de este texto en manos equivocadas a parte de un éxito editorial? Pero no puedo dejar a los chavos sin todo lo que yo experimenté, o quién sabe qué tanto puedan ellos experimentar, será cuestión de arriesgar y probar, ya si me quedo sin trabajo, ve pensando en tener una promotora.
En conclusión: del asco a la risa, del morbo al pudor, de la ofensa a ofender, escatológico y sabroso, pornográfico y erótico, histórico, sentimental y melancólico, sólo puedo concluir que quiero más, y que mis respetos por el valor de mirarte a ti mismo y dejarnos mirarte. Espero, aprenderte algo.
Sin más por el momento porque me urge terminar mil actividades académicas, laborales y maternales, te mando un abrazote.
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