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SARAPE Practicidad, tradición e identidad nacional

El Sarape o Zarape (ambas formas de escribir son válidas, aunque la primera es la más común) se dice que es el equivalente masculino del rebozo, aunque a la fecha ambas prendas pueden ser usadas sin problemas por todas las personas muy a su estilo.

El sarape tiene forma rectangular y está conformado por dos lienzos tejidos de manera especial, unidos por una costura central, dicho de manera coloquial es como si fueran dos cobijas unidas, con un agujero para la cabeza y sin costuras laterales; las medidas más comunes son de 1.20 m de ancho por 2.40 m de largo, aunque ya se tienen otras medidas.

Los sarapes también son conocidos como jorongo, tilma, gabán, chamarro, cotón, cobija y frazada. Se usa tradicionalmente doblado sobre el hombro cuando no está cumpliendo su función de abrigar, aunque desde luego no es el único uso que puede dársele, también puede ser almohada, cobija e incluso cubre camas, no hay límites para aprovechar esta maravillosa obra textil.

Sin duda esta prenda decorada con triángulos, rombos, óvalos o simplemente con variedades de colores, era básica para el hombre de campo por toda la practicidad que les brindaba, quizá por eso existen varios estados con hábiles maestros artesanos saraperos, destacando los del Estado de México, Oaxaca, Zacatecas, Coahuila, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Puebla y Tlaxcala, aunque los sarapes más famosos son los de Saltillo (Coahuila) debido a que en dicho lugar la prenda cobró mayor auge.

Es difícil conocer en dónde se sitúa su origen respecto a fechas y lugares, no obstante, se sabe que los tradicionales sarapes de Saltillo surgieron entre 1750 y 1860 e incluso se sabe que hay influencias en cuanto a técnicas y calidad de los sarapes de esta región en Guatemala, entre los hispanoamericanos de Nuevo México e incluso entre los indios Navajo de Estados Unidos.

Los sarapes tradicionales son elaborados con lana de oveja, misma que es trabajada, preparada y teñida de manera especial para obtener hilos con los cuales se tejerán las prendas antes mencionadas, así mismo, la figura más usada son los diamantes o rombos, pero al ser comprados como regalos también comenzó a popularizarse el hecho de tejer en el centro el rostro y nombre de la persona que recibiría el regalo.

A la fecha hay diversas formas, colores y figuras, así como el material del cual se hacen también ha cambiado, ahora es más común el uso de material sintético para bajar costos y permitir la elaboración más industrializada de las prendas, lo cual trae muchos beneficios, pero ha reducido la cantidad de talleres meramente tradicionales lo cual pone en riesgo a dichos lugares.

En la actualidad los sarapes ya no son prendas tan socorridas como lo fueron hasta el tiempo de nuestros abuelos, pero vale la pena volver a prestarles atención por ser parte de nuestra identidad como país, por fortuna pueden ser incorporados a la decoración de nuestro hogar, al abrigo de nuestros días fríos e incluso existen marcas de ropa que comienzan a emplear las técnicas y formas de los sarapes a sus diseños tradicionales.

Recibamos lo que nos da el mundo dentro de su modernidad, probemos las novedades del diseño, pero sin olvidar lo que es meramente nuestro tal como los rebozos y sarapes, porque muchos países ya quisieran la tradición textil que tiene el nuestro ¿Quién ya quiere su sarape? ¡Yo sí!

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