Una gran noche mexicana se hizo presente el jueves en el Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, la Orquesta Sinfónica Juvenil Silvestre Revueltas y Mariachi del Conservatorio de Celaya, dieron un exquisito “Concierto Mexicano”, un acontecimiento de gratas sorpresas.
Un lleno total del teatro recibió al conjunto de músicos dirigidos por Jesús Almanza; las localidades se agotaron, y es que el repertorio musical fue interesante, apto para seguir con el festejo patrio, como todo buen mexicano.
Cabe destacar, que antes de iniciar el concierto fue anunciada la participación del Ballet del Instituto Tecnológico de Celaya, un detalle que le dio más ambiente a la noche.
Después del aplauso de bienvenida, cortesía del público, el “Concierto Mexicano” comenzó con la interpretación de “El Sinaloense” de Severiano Briseño, pieza que conectó con los asistentes, entre los que se encontraban varios japoneses; los arreglos musicales hechos para dicha pieza son de Manuel Enríquez, los correspondientes al resto de las obras incluidas en el programa musical, fueron hechos por el compositor Guillermo Diego.
El “Jarabe tapatío” provocó la alegría de más de un escucha, que aunque no tuvieron la oportunidad de bailar, trataban de mover la cabeza, incluso una mujer aplaudía al ritmo de la pieza.
Para interpretar “Cielito lindo”, de Quirino Mendoza y Cortés, la joven soprano celayense, Romina Rayón, demostró su talento vocal a través de dicho tema; la mezcla de sonidos del mariachi y la orquesta, hacían que el disfrute sonoro fuera especial, los sentidos lo percibían con gratitud.
El concierto tuvo otro detalle que no pasó desapercibido, la intervención del actor Mario Carballido, quien entre canción y canción recitaba algunos versos referentes a México.
Desafortunadamente el espectáculo contó con una falla técnica que de alguna manera afectó la participación del tenor Luis Alberto Robert, quien tuvo que subir el volumen de su voz para no mermar su interpretación en “México lindo y querido”, aunque fue un pequeño distractor para el disfrute del público, el cantante hizo un buen desempeño.
La segunda parte del repertorio estuvo compuesta de obras musicales como “México en la piel” de José Manuel Fernández; “Mi ciudad”, de Guadalupe Trigo; “El son de la negra” de Blas Galindo, por mencionar algunas.
Las casi dos horas de México, a través de la música, culminaron con la interpretación de canciones clásicas de José Alfredo Jiménez, un ícono de Guanajuato, por lo que aquello resultó emotivo.




