Javier Usabiaga Arroyo fue un hombre que promocionó la filantropía a lo largo de su vida empresarial y política. A los 17 años viajo a Canadá para trabajar en un rancho de caballos, donde perfeccionó su sensibilidad para guiarse en la vida y ayudar a quienes menos tienen.
En lo político, su mayor logró fue haber sido nombrado secretario de Agricultura del gobierno de Vicente Fox Quesada (2000-2006), en donde tuvo la tarea de atender a más de 20 millones de campesinos y agricultores, quienes predominantemente vivían en condiciones de extrema pobreza.
El polémico celayense siempre fue reconocido como un hombre de resultados rápidos, el cual para conseguir sus metas, ponía de por medio el trabajo y la efectividad del campesino para ser exitoso.
El agrónomo empírico era un hombre que actuaba bajo un perfil de hacendado bondadoso, estructura administrativa que le dio un liderazgo empresarial y político en Celaya y municipios aledaños durante la gubernatura de su amigo Vicente Fox (1995-1999).
Su amigo el presidente de la República le dio la tarea de hacer rentable el campo mexicano, como lo consiguió con el campo de Guanajuato.
Su padre Ángel Usabiaga, dueño de la hacienda Aguilares (adquirida en 1932), ubicada entre Salamanca y Juventino Rosas, lo envió a Canadá a los 17 años a un rancho de caballos para que aprendiera la administración del campo en un país de primer mundo.
Desde joven, Don Javier como le llamaban los campesinos, se ganó el respaldo de los campesinos por apoyarlos, pues no cobraba réditos por los préstamos que les hacía a sus empleados, los enviaba con médicos particulares cuando se enfermaban y convivía con la gente que trabajaba el campo.
A los jóvenes les dio becas para estudiar, incluso hasta apoyo a muchos para que terminaran una carrea en universidades públicas.
El apodo del “Rey del Ajo” fue dado por los propios campesinos, pues su imperio estaba calculado en más de 10 mil hectáreas de cultivo de hortalizas que aún exportan sus familiares a Estados Unidos y Asia desde hace más de cuatro décadas, reto para el cual tienen contratados a más de 5 mil empleados.
Sus empresas están a cargo de sus hijos desde que se incorporó a la política desde 1995 en el gobierno del estado de Vicente Fox (Holstein Friesan de México, Covemex, Empacadora General Agrícola del Bajío, Equipos y Tractores del Bajío, Alimentos Deshidratados del Bajío y Mr. Lucky).
Mr Lucky tiene entre sus clientes a cadenas como McDonalds y Kentucky Fried Chicken, desde hace una década produce más de 8 millones de lechugas al mes, que son cultivadas con tecnología de punta y exportadas a Estados Unidos, Canadá, Europa, Argentina, Brasil y Japón.
Don Javier siempre platicó a sus colaboradores que fue en los campos de Canadá donde aprendió los secretos de la agroindustria, donde fue enviado para perfeccionar su inglés por su padre, quien ya le había heredado los conocimientos básicos del campo.
Nunca se pudo graduarse como contador de la Escuela Bancaria y Comercial en el Distrito Federal, pero de su familia aprendió más del campo que cualquier ingeniero, el mismo presumía.
Fue su amigo y socio Vicente Fox quien le puso el apodo de “el gobernador del campo” y con quien creó la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Rural, además de impulsar la Expo Agro Alimentaria.
En la administración federal de Fox, ocupó el cargo de titular de la Secretaría de Agricultura, Recursos Naturales, Pesca y Alimentación (Sagarpa).
A Javier Usabiaga le sobreviven sus hijos Luis Javier, Miguel Ángel, Gabriela, Jaime Bernardo y Damian, quienes siguen con la siembra de brócoli, cebolla, lechuga, coliflor, ajo, zanahoria, acelga y otras hortalizas, muchas de las cuales son congeladas, deshidratadas y empacadas en Irapuato, Cortazar, Villagrán y Celaya.
Su esposa Teresa González y sus hijos velaron este lunes al empresario en Funerales San Rafael, ubicado en el centro de la ciudad y darán la despedida a Javier Usabiaga Arroyo este martes a la 1 de la tarde con una misa en la Iglesia de San Francisco.




