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Todos somos México

Cerca de las 11:50 de la noche del jueves 7 de septiembre de 2017, un sismo de magnitud 8.2 se registró en el golfo de Tehuantepec, provocando que la tierra se sacudiera en el centro y sureste del país. Según el Servicio Sismológico Nacional, se trató del evento en su tipo de mayor magnitud en lo que va de siglo XXI.

Casi un centenar de personas murieron. Oaxaca fue el estado que registró más muertes, con 76, según el gobernador Alejandro Murat, y los municipios de esta entidad con mayores daños fueron Juchitán de Zaragoza, Unión Hidalgo, Ixtaltepec y Astata.

Juchitán dio al país una muestra de la fuerza del pueblo a través de una imagen que se viralizó en redes sociales: la bandera de México ondeando sobre las ruinas de una parte del Palacio Municipal de esta localidad de 75 mil habitantes.

La bandera fue colocada intencionalmente ahí por Ángel Sánchez, quien con esta acción pretendía enviar el mensaje de que, a pesar de la adversidad, Juchitán estaba de pie. A un año de la catástrofe, el juchiteco narró a medios de comunicación que esa noche sintió tristeza, impotencia de no poder ayudar. Pero quiso decirle a todo el mundo, y lo logró, que un fenómeno no pondría a este pueblo de rodillas.

Gracias al apoyo del Gobierno Federal, de las autoridades estatales y locales, pero sobre todo gracias al espíritu de los juchitecos, este municipio se está levantando de aquel desastre. No ha sido fácil: el fenómeno causó graves afectaciones a la infraestructura educativa y a cientos de viviendas cuyos propietarios siguen adecuando.

Poco a poco, pero de manera firme y decidida, este pueblo que dio el ejemplo a todo México se levanta nuevamente. No es sencillo sobreponerse al terremoto de mayor magnitud en los últimos 100 años, pero lo están logrando con el apoyo de todos los mexicanos que han estado ahí: algunos físicamente, otros que oportunamente enviaron víveres y artículos de primera necesidad.

Juchitán nos demostró que todos somos México. Y así como lloramos y nos solidarizamos con nuestros hermanos de Oaxaca y Chiapas el 7 de septiembre, así mismo levantamos el puño y nos unimos para ayudar a los mexicanos en desgracia días después, cuando otro sismo, ahora de 7.1, estremeció a la capital del país.

Sin colores partidistas, sin ideologías, sin fobias; así es el pueblo de México: noble y solidario ante la adversidad.

¡Nos leemos la próxima semana!

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