Las constantes lluvias del sábado por la noche y el domingo en la madrugada, producen varios problemas para los habitantes de las colonias que rodean La Sardaneta. Además de lidiar con los encharcamientos e inundaciones, deben enfrentar, por otro lado, a los vándalos que rondan el parque lineal.
Aunque La Sardaneta nació como un proyecto que pretendía mejorar la calidad de vida y la zona de la gente que vivía por las colonias cercanas, como Los Castillos, Cañón de la India o la Nuevo León, por mencionar algunas; con el paso de los años no resultó como se esperaba: al poco tiempo de que se abriera al público, los vándalos que abundan en la zona comenzaron a dañar los juegos infantiles e incluso a robar metal para revenderlo.
Hoy en día, La Sardaneta ya no es lo que la administración quiso que fuera. Los que enfrentan retos a diario son los vecinos, sobre todo de colonias como la Nuevo León, cuyas casas están ubicadas cerca del río. Dos de ellos cuentan sus experiencias diarias.
Los políticos han venido a visitar a la gente de la Nuevo León, y les han pedido a los vecinos que esperen a las autoridades de obras públicas. Hasta el momento no han respondido de manera concreta a su única petición: que les dejen construir una barda para impedir sus dos grandes problemas: el agua y el vandalismo.
Durante la madrugada del domingo, cayó una intensa lluvia en varias colonias de León, entre ellas las cercanas a La Sardaneta. Felipe Ortega, esposo y padre de familia que vive en la calle Zua Zua, es uno de los muchos afectados.
“La casa se moja toda, desde que llegamos a vivir. Todo está lleno de humedad: mi sala, los baños, las habitaciones. Por eso he optado por hacer un agujero para que el agua salga atravesando incluso el interior de la casa. Hay que dejar que el agua siga su curso”, dice.
Por su parte, Alan Márquez, otro residente, enfrenta el constante vandalismo. La maleza crece sin control alrededor del río y las casas, por lo que para los delincuentes es muy sencillo esconderse y luego asaltar a alguien. Incluso le ha tocado que evadan a la policía brincando por el techo de su propia casa.




