domingo, agosto 30, 2026
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Ruido en la Madero, una raya más al tigre

Además de la gran cantidad de antros, la inseguridad y la basura, los decibeles fuera de control es otro de los problemas en la Calle Madero. Mientras algunos clientes se divierten, aquellos que viven cerca de la zona, o en la misma calle, no pueden dormir. Esperan el fin de semana, no como un momento para relajarse, sino como dos días de insomnio.

Jóvenes y adultos mayores lo deben enfrentar, todos por igual.

En la Madero, además de los muchos restaurantes, bares y cantinas, está la Casa Central de los Misioneros de la Natividad de María. Hubo una época en la que la habitaban jóvenes seminaristas, pero actualmente hay sacerdotes de la tercera edad, que después de prestar su servicio sólo quieren descansar… y no lo pueden hacer.

El Padre Jesús Mata señala, que son los fines de semana cuando es casi imposible dormir, sólo hasta las tres de la madrugada, cuando la actividad ha cesado. Mientras que el sacerdote Gerardo Sánchez detalla que fue durante el gobierno de Ricardo Sheffield que el ruido comenzó. Hablaron los vecinos con él, y en el gobierno siguiente, con Bárbara Botello… pero el ruido sigue y sigue. Dice:

“Aquí se volvió una casa de padres retirados enfermos, aunque también habemos sacerdotes activos. De hecho, somos 17, y la mitad están enfermos. Actualmente el ruido es más fuerte. Es durante los fines de semana cuando más sufrimos. Oímos un torbellino de sonidos y géneros musicales. El ruido se escucha sin parar, pues todo está abierto y sale directo. Entre semana es un poco más bajito, pero el fin de semana es peor”.

OTRAS CALLES

Las calles aledañas a la Madero tampoco se salvan, pues el ruido llega hasta allá, y en algunas también hay bares.

Por otro lado, está el caso de Eduardo Alfonso Hernández, joven estudiante de medicina de la Universidad de Guanajuato. Él y su familia tienen que soportar entrar a su casa por la noche, sorteando a los clientes que aguardan afuera de los antros, prácticamente pidiendo permiso para acceder. Explica:

Ha aumentado muchísimo el ruido, porque se han abierto más bares, y como no tienen la infraestructura para contener el sonido,  los bares aledaños incrementan el volumen.”, advierte.

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