Desde el pasado viernes 10 de agosto, Brisas del Campestre se ha convertido en una ciudad a oscuras, ubicada lejos de la mancha urbana de León. Los habitantes de muchas de sus calles viven, en el sentido más literal de la expresión, “a oscuras” pues no hay luz ni en sus hogares ni en los alumbrados públicos.
Brisas del Campestre es casi una pequeña ciudad alejada de la manchas urbana de León. Para llegar hasta allá, es necesario hacer poco más de una hora de camino. La colonia se encuentra entre cerros y carretera, donde los servicios los han creado los propios colonos, tales como carnicerías o tiendas de abarrotes.
Durante el día, las calles lucen bien iluminadas y repletas de actividad. El problema empieza cuando el sol se oculta, pues están en la oscuridad más absoluta, sobre todo aquellos que viven en el Circuito Almagre.
José Méndez y su familia viven a oscuras desde hace cuatro días. Como es de esperarse, no dejan de comunicarse a la Comisión Federal de Electricidad, quienes hasta el momento no les han dado una respuesta concreta. Solo afirman que responderán a sus llamados. Lo cierto es que la luz no vuelve.
Por las noches, la vida en Brisas del Campestre es adversa. Las penumbras son totales, y los colonos se valen de velas para orientarse. Muchos de ellos han desperdiciado su comida, que definitivamente, después de tanto tiempo de estar en un refrigerador apagado, se pudrió. La respuesta de la CFE sigue siendo inconsistente.
Tres vecinos, llamados Elsa Méndez, Javier Muñoz y Juan Méndez, saben lo que es vivir sin luz en sus hogares ni alumbrado público. La primera es ama de casa, el segundo empleado y el tercero pensionados. El señor Méndez dice:
“Un caso de emergencia, y aquí te quedas. No hay luz, no hay centros de salud, las distancia no son cortas. Hacemos más de una hora en camión. Lo peor es la delincuencia, que está a la orden del día, y ahora que tenemos días sin luz, tenemos más miedo”.
Elsa se ha acostumbrado a comprar velas. Así es como pasa las noches. Ella, y otros vecinos en Brisas.




