jueves, septiembre 3, 2026
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Asistencialismo

El asistencialismo nunca ayudó a poner de pie a un pueblo, más bien lo puso de rodillas y los subyugó a la clase política que se aprovechó de ellos”.

                                                                                                                                Padre Pedro Opeka

El asistencialismo es una arraigada práctica en nuestro país, tan común que la llevan a cabo absolutamente todos los gobiernos, de cualquier nivel y color partidista. En general, el asistencialismo es definido como la ayuda, auxilio o “asistencia”, de ahí su nombre, que el Estado da a la gente que cuenta con carencias que no logra subsanar. De esta manera, quienes se amparan bajo esta política gubernamental, esperan en todo momento que sea precisamente el gobierno el que los saque adelante, traspasándole muchas de las responsabilidades que ellos debían cumplir. Recordar aquella famosa frase que ha pasado de generación en generación, “que te mantenga el gobierno”.

El asistencialismo practicado por los distintos gobiernos se ha convertido en toda una forma de vida para grandes sectores de la población. Hay comunidades rurales y colonias enteras que se han beneficiado, a lo largo del tiempo, de esta política. La gente se ha acostumbrado a recibir “sus apoyos” como una constante, los exigen como su derecho y cada vez piden más, los necesiten realmente o no. Así se les ha inculcado, a través de los años, por parte de unos gobernantes, que en lugar de aportar soluciones de fondo para lograr un verdadero desarrollo, han preferido regalar los recursos del erario público, que no los suyos, de diferentes formas.

Cuando gobernar se convierte en sinónimo de “otorgar beneficios”, y los que aspiran a hacerlo tienen como propuesta fundamental para todo la palabra “beca”, no es posible siquiera pensar en que las condiciones del país mejoren, así no puede alcanzarse el progreso, uno real. Se ha deformado completamente el concepto de beca, manoseándolo de manera por demás excesiva, hoy por hoy es sólo una forma de repartir dinero por casi cualquier cosa.

Eso no va conducir al país a ser mejor, pero los diferentes gobiernos sí van a tener una gran masa de “clientes” dispuestos a apoyar a quienes les dan los recursos, con tal de no perderlos, cuando sea necesario; por ejemplo, en elecciones. El asistencialismo, entonces, va aparejado con el clientelismo, que consiste en que los gobiernos dan los más variados bienes a cierta gente con la finalidad de obtener su respaldo.

Quienes han aprendido a mantenerse en base al sistema asistencialista tienen una gran dependencia de las instituciones estatales, para ellos, “papá gobierno” está obligado a darles lo que soliciten. Nada más que “papá gobierno” usa el dinero que ha recaudado vía impuestos de millones de personas que sí son productivas y buscan salir adelante en base al trabajo diario. Claro está, que quienes se llevan los aplausos son los que ostentan los grandes puestos públicos, por sólo pasar el dinero de unos individuos a otros.

El que una persona y familias enteras se acostumbren a que siempre se les den despensas, dinero, hasta pantallas, etc., etc., etc., sin dar nada a cambio, simplemente porque es la “tarea” del gobierno, supone que han entrado a una zona de confort, donde lo único que tienen que hacer es pedir. ¿En qué momento se harán responsables de sus deberes hacia la gente que depende de ellos?

No importa el nombre que se le dé al asistencialismo, programa tal o cual, todos los gobiernos de esta nación lo implementan invariablemente. Solamente que lo que lleva al desarrollo es el trabajo, no las dádivas permanentes. Hay que considerar, además, que mucha gente que sí requiere una ayuda no la recibe, en cambio, la obtienen los que han sabido meterse a un “programa” y otro, los que le “han hallado el modo”.

Si no se atacan las causas que llevan a una cierta circunstancia, ésta seguirá, no importa cuántos obsequios se le concedan al sector específico de la sociedad que creen que los requiere. El que todos accedan a un empleo bien remunerado es un gran paso para poder solventar las necesidades de la familia sin tener en todo momento en la mente que el gobierno nos tiene que ayudar. Igualmente se requiere de un cambio, precisamente, de mentalidad. Dejar de pensar que el gobierno tiene que resolvernos todo y asumir las propias responsabilidades. Será una tarea titánica, si alguien algún día decidiera hacerlo, buscar que mucha gente deje de ver al asistencialismo, con sus diferentes nombres, como opción de vida.

Si alguien tiene dos hijos, quién enfrentará mejor la vida, al que se le enseña a trabajar, esforzarse y hacerse responsable o al que únicamente se le da dinero para que gaste y no batalle, sin exigírsele nada a cambio.

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