miércoles, septiembre 2, 2026
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Reciben ayuda 661 menores en riesgo

El programa estatal Prevención de Riesgos Psicosociales (Preverp) atiende precisamente el componente preventivo de casos de riesgo en los temas de embarazo adolescente, suicidio, violencia escolar y adicciones. Se trata de una beca que incluye el desarrollo de talleres, círculos de conversación con papás y niños, y un sistema integral de intervención en casos urgentes.

La psicóloga Gabriela Muñiz Felipe, directora interina del DIF en San Francisco del Rincón, explicó a El Heraldo, a detalle, los procesos de este programa, que no se reduce a pláticas sino que enciende la alerta en los casos detectados, toma acción, previene, y atiende las causas profundas que hacen vulnerable a una familia.

Una vez que los chicos están en estas unidades cuando la familia lo solicita, o cuando se han detectado en signos de vulnerabilidad, se realiza un estudio socioeconómico y se presentan propuestas al Estado de niños que puedan ser acreedores a la beca. El Estado lo valida bajo presupuesto.

Este año, la aprobación fue para 661 menores que cubren todo el perfil de vulnerabilidad y que han completado la documentación.

Una vez valuados, se genera un padrón y se hace la solicitud de recurso de 300 pesos por mes, que pueden ocupar en útiles, uniformes, canasta básica, etc.; si en algún momento se necesita algún apoyo médico, se le puede beneficiar con medicamentos, estudios, consultas. Hasta el momento se ha entregado el recurso de enero a marzo y cuando pase la veda electoral se entregará de abril a junio.

Muñiz Felipe recuerda que es muy importante que el niño esté estudiando porque se busca el arraigo escolar, es decir, que no deserte de la escuela.

En los departamentos de Orientación de las escuelas o en grupos del propio DIF, se detectan los casos, y uno de los compromiso del programa es que tienen que continuar en procesos de orientación, dependiendo del nivel de los problemas cada semana, 15 días o un mes, aparte de un proceso de orientación grupal.

El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia se dedica a la prevención; es decir, a que los casos no se den, por medio de procesos preventivos. Así, cuenta con instrumentos para que, si hay un riesgo mayor en algún caso, se den primeros auxilios psicológicos, o actuar si es que existe algún acto que pueda conducir a la muerte.

Hay una lista de espera porque hay más niños que dinero. Hay niños desde segundo de primaria y hasta preparatoria. Cuando ellos cumplan 17 años con 11 meses, cuando se cambian de domicilio o cuando las condiciones mejoran, o incluso, cuando renuncian de manera voluntaria, se proponen nuevos niños. El número siempre está sujeto a cuánto dinero se tiene. En diez años el mayor número han sido 61, pero el programa empezó con 27 becas.

CUIDADO CON LOS SÍNTOMAS

Gabriela Muñiz advierte que el primer síntoma es un niño calladito, calladito. “Hay que ponerle atención a un cambio de conducta”.

En el caso de suicidio, hay elementos sutiles, como cuando empiezan a platicar de cosas relacionadas con pérdidas o con la muerte, empiezan a cambiar de amigos, o pueden cambiar ciertas actitudes, cosas que no hacían y las hacen; se vuelven más rebeldes. “La clave es que hay un cambio”.

Cuando ya tienen un plan más establecido, los niños adoptan otras conductas que deben prender un foco rojo, como hacer encargos, dejar al perro en casa de un amigo, encargar la medallita a sus amigos, empezar un testamento. La psicóloga advierte puntualmente que estos casos no necesariamente revientan en una crisis si están decididos.

También es importante que, después de una crisis, nunca hay que descuidarse; es decir, cuando hay un antecedente como que se cortó o tomó pastillas o consiguió algún arma, son esos los casos en los que obviamente hay que poner más atención.

DIF despliega los programas de orientación. Primero, una plática única si se trata de un caso de suicidio, se da con más claridad y se les informan los riesgos que hay y las señales que la familia debe atender.

 

EMBARAZOS Y ADICCIONES

En el caso de los embarazos, a los padres de familia se les habla claramente de cómo se comportan las niñas, se analizan los riesgos y se atienden las recomendaciones.

La directora del DIF apunta a que si todos los papás llevaran al médico a sus niños después de la primera eyaculación o menstruación, otra historia se contaría en el caso de embarazos adolescentes.

“Nosotros revisamos y con el trabajo hemos disminuido la incidencia, hace ocho años teníamos un alto índice en adolescentes, pero hoy el embarazo es un problema que se ha mantenido. En el 2005, la investigación nos mostraba que la problemática estaba grave, pues se daban casos de niñas que se embarazaban al terminar primaria o secundaria. Empezamos a trabajar ahí y logramos que se redujera, pero los casos se fueron a prepa; se está dando entre 16 y 18 años.

El tema de las drogas está insertado en el medio donde el niño se relaciona y cómo reaccionan con la droga. En este caso, a los papás más interesados se les incluye en la Escuelas para Padres.

Desde el momento en que se vuelve un problema de salud es algo que la autoridad está obligada a trabajar. En el DIF se trabaja con niños y adolescentes y se ha logrado que se reduzca mucho la incidencia, pero la muerte se está dando en adultos jóvenes.

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