León tiene un fuerte problema de tráfico y venta de drogas; de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, somos el segundo lugar nacional en número de investigaciones por este delito. Lamentablemente repetimos esta posición por segundo año consecutivo, según reportan los medios.
Increíble que en este rubro estemos por encima de ciudades como Tijuana e Iztapalapa, y que sólo nos supere Ciudad Juárez. El alcalde interino, Luis Ernesto Ayala, no puede explicar esta situación, su razonamiento es una obviedad: León destaca en denuncias por este crimen porque la gente está denunciando.
El problema es muy serio, y no se ve una estrategia coordinada en la que el municipio debería tener un papel fundamental, por ser la autoridad más cercana a la ciudadanía. Sabemos que el gran fracaso del gobierno del estado se encuentra precisamente en su incapacidad para brindarnos seguridad, y ante este panorama, el alcalde (ya sea el que anda en campaña o el interno, da igual, de los dos no se hace uno) debería tomar decisiones contundentes e inmediatas.
La venta de drogas floreció producto del fracaso de 27 años de gobiernos panistas en el estado. El tejido social se descompuso por la voracidad de los gobernantes azules que pensaron primero en sus bolsillos y después en sus gobernados.
Hoy todo esto se traduce en problemas de adicciones que derivan en otros males: robos, asaltos, violencia, homicidios.
No se trata de que haya más y más denuncias de “tienditas de drogras”, el punto es que la problemática se atienda de manera integral porque mientras esto no ocurra, pronto estaremos encabezando la deshonrosa lista, y en el resto de los municipios crecerán también.
En mi administración emprendimos estrategias pensadas precisamente para atender integralmente la problemática: reorientamos la inversión para llevarla a donde más se necesitaba, porque urgía –y sigue siendo apremiante- que los leoneses tengan oportunidades para salir adelante. Sí, había homicidios, pero los contuvimos con nuestra policía -hoy están fuera de control- sin desatender nuestro principal objetivo: reconstruir el tejido social.
El revanchismo político del PAN frenó los avances que teníamos, y regresaron a los esquemas que no han servido para nada en 27 años.
Sí, la ciudadanía tiene que seguir denunciado, pero las autoridades deben dejar de culpar a la federación por todos los problemas y emprender, ya, una estrategia urgente y efectiva, no las mismas ocurrencias de siempre.
Del 12 al 18 de mayo hubo 68 asesinados y 20 personas baleadas. ¿Cómo durmió esta semana, señor gobernador?




