México, solamente podrá transformarse si construimos una sociedad poderosa y participativa. Este fue el mensaje del evento MX CON FUTURO, convocado por la Coparmex el pasado viernes, para abrir un espacio de discusión entre los panelistas invitados y jóvenes universitarios, sobre la importancia de participar activamente como ciudadanos, para construir el país en el que aspiramos vivir. En este encuentro se contó con la participación de figuras como Erick Guerrero Rosas; el empresario Juan Ignacio Gallardo; el presidente nacional de la Coparmex, Gustavo de Hoyos y, como moderador, Alonso Castellot. Este panel de expertos dibujó un México posible verdaderamente atractivo para las futuras generaciones.
La primera intervención correspondió a Erick Guerrero, quien fue contundente en su mensaje. México es un país con un gran potencial de desarrollo económico; y señaló, como ventajas de México, las siguientes: una privilegiada posición geográfica, un gran número de tratados y acuerdos de libre comercio, importantes reformas estructurales y grandes obras de infraestructura. Llamó poderosamente la atención, la referencia que hizo al Índice de libertad económica, publicado por la Fundación Heritage, el cual muestra claramente que hay una relación inversa, entre los niveles de prosperidad de un país, y el grado de control que ejerce el Estado sobre la economía. Es decir, mientras más control desee el gobierno, en peores condiciones se encontrará la población del país.
Al final de su ponencia, hizo un llamado a todos los asistentes a razonar su voto, dejando de lado la emocionalidad. Insistió en que, México, está posicionado como una potencia económica, ante los ojos de inversionistas de otras latitudes, ya que, por su posición geográfica, podría convertirse en el centro logístico del planeta. Cerró planteando un cuestionamiento, sobre si somos conductores de nuestra vida o simplemente pasajeros que permitimos que alguien más nos conduzca a algún destino que no sabemos si deseamos o no. Y quizás esto tenga que ver con la imagen que tenemos sobre nosotros mismos y sobre las funciones que creemos que debería jugar el gobierno.
Este cuestionamiento fue reforzado por el empresario Juan Ignacio Gallardo, uno de los jugadores claves en la firma del TLCAN, a principios de la década de los años 90. Instó a los jóvenes a prepararse, especializarse en aquello en lo que son buenos y, sobre todo, a ser proactivos en la búsqueda de oportunidades. No podemos esperar que nadie vaya a ponernos las oportunidades frente a nosotros. En sus palabras, la sana competencia es el mejor acicate que existe, porque nos motiva a esforzarnos a ser los mejores. Por ello sería un error implementar medidas de control sobre la economía, por parte del gobierno.
El mensaje del evento fue claro y directo. Ninguno de los candidatos a la Presidencia de la República ofrece un cambio real. Todos ellos son parte del actual sistema. La única forma de evolucionar es mediante la participación de todos los mexicanos. No podemos exigir un cambio si no comenzamos por convertirnos, nosotros mismos, en agentes de ese cambio; y ser agente de cambio no significa votar por un candidato en particular y esperar a que llegue a rescatarnos con su providencial poder. Desgraciadamente, el alcance de este tipo de eventos es muy limitado. El alcance de este tipo de espacios escritos también lo es. De ahí que nuestra responsabilidad sea aún mayor, ya que debemos incentivar el voto razonado, para construir un México con futuro.
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