Es sabido que el consenso entre los electores, es que los medios de comunicación y algunos candidatos a la Presidencia de la República de estas próximas elecciones del 2018, sin duda alguna, son las grandes expectativas que nos quiere vender el INE al darle suma importancia a los debates que inician este domingo entre los candidatos.
En primer lugar considero que, si verdaderamente queremos que estos actos de campaña de los candidatos tengan la envergadura de poder cambiar la decisión de un mexicano, en su preferencia electoral, debemos aceptar en primera instancia quiénes tienen la posibilidad de poder ganar las elecciones. Por lo que, de acuerdo a las encuestas, son sólo 3 partidos los que tienen las posibilidades de encumbrar a su candidato a ser Presidente de México. En concreto, éstos son el Partido Morena, PAN y sus aliados, y PRI y sus aliados, porque los otros dos candidatos, que por cierto son independientes , están ahí como meros distractores de lo importante, que apuestan a la denostación y al golpeteo político que realizarán en contra de los candidatos punteros, y en el mejor de los casos, llamar la atención de aquellos electores jóvenes que aún no han decidido por quién van a votar, y digo que su trabajo va encaminado a ellos, porque son los que menor experiencia pueden tener en los procesos electorales, toda vez que es probable que los partidos ya tienen sus correligionarios cautivos y convencidos para votar por su candidato.
Por otro lado, este debate tendrá, como ingrediente agregado, a 3 moderadores perfectamente señalados por su inclinación o por su aversión a un candidato u otro. Permítanme hacer mención de que el análisis de los 3 conductores representantes de las cadenas televisoras, que serán los moderadores Denise Maerker, Sergio Sarmiento y Azucena Uresti, puede desencadenar el manejo de intereses ajenos a las elecciones, por su propio pensamiento político.
Me parece oportuno señalar que este debate, más que una confrontación de ideas, de programas o de discusión, se convierte en un programa televisivo de los que conocemos en el argot comercial como “reality show”, el cual, desde mi perspectiva no abona ni tampoco aporta nada al sistema democrático al que aspiramos todos los mexicanos porque en esta contienda tan controversial, fácilmente se pudo haber invitado a politólogos, académicos, profesionales capaces y preparados que fueran apartidistas que contribuyeran solamente a la confrontación de proyectos y programas de gobierno para que éstos actuaran como moderadores del multicitado debate.
Esto último, lo pongo a consideración para futuros debates, para que los tiempos que tengan los candidatos sean aprovechados en profundidad para una verdadera aportación en cerca de dos horas de tiempo aire, que tendrán estos en cadena nacional en todas las televisoras del país.
Continuando este hilo conductor, insisto en que, en estas elecciones, están puestas en la mesa del debate dos proyectos distintos de Nación. El primero, que representan aquellos que ya han tenido la oportunidad de gobernar la República, que en lo toral son el PRI y el PAN, y ahora se presenta una nueva forma de gobernar al país ante el electorado a través del partido Morena. Pensar que, unos minutos de exposición de discursos articulados por cada uno de los candidatos pueden hacer la diferencia y cambiar una imagen que se ha generado durante más de 70 años por el candidato del PRI, creo que es insuficiente o una imagen del candidato del PAN, quien tuvo la oportunidad de gobernar a partir del año 2000 y en el 2006 con Calderón. Por tanto, creo que la opinión que el electorado pudiera tener de estos partidos, no puede cambiar como si la televisión fuera una varita mágica. De igual forma, también es el mismo caso del candidato de Morena, porque el partido se ha ganado a pulso la simpatía o la repulsa de los mexicanos.
Por esto, reafirmo que los candidatos a debatir deberían ser: Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade. Sin embargo, tendremos que tocar los nombre de los candidatos independientes, Margarita Zavala y Jaime Heliodoro Rodríguez, los cuales, como lo he manifestado anteriormente, son distractores, porque hasta estos momentos, de acuerdo a la información pública que se tiene, faltaron a su deber de lealtad para obtener el registro como candidatos independientes con los mexicanos, y esta opinión se deriva de la forma en que se manejaron para obtener su registro y la gota que derramaría el vaso, desde mi punto de vista, es que tal vez se sume a estas elecciones el excandidato independiente Armando Ríos Piter, lo que conformaría que el juego político de los estrategas de campaña es, cautivar a los jóvenes y a quienes, por su hartazgo, puedan votar por la oposición, porque al final del día hay quienes piensan que el fin justifica los medios.
En suma, un programa de televisión no es la panacea para cambiar el rumbo de la historia en las elecciones, y no es dando la mejor cara como convenceremos, sino es a través de la trayectoria, honestidad, forma de vida, capacidad probada como formas para elegir al próximo Presidente de México, parafraseando a Jhon F Kenedy en uno de sus discursos “No preguntes lo que tu candidato presidencial puede hacer por ti, pregunta qué puedes hacer por tu país”
Por otro lado, antes de cerrar mi columna, quiero expresar a nombre de la comunidad de abogados de León, mi más sentido pésame a la familia del C. Magistrado Víctor Federico Pérez Hernández por la sensible pérdida de su hijo Adrián, y así mismo por el deceso del C. Juez de oralidad, Rodrigo Rodríguez, a las familias de ambos que Dios les mande una pronta resignación y que ellos descansen en paz.




