Unos no tenían zapatos. Otros, mochila o útiles. Algunos más necesitaban una cobija. En total, 71 niños abandonarían la escuela por pobreza.
Con una beca del Sistema DIF San Francisco no salieron de las condiciones que los tienen al borde de la miseria, pero al menos por hoy pueden continuar sus estudios y abrirse una ventana a la luz.
Se trata del programa Apadrina a un Niño en su edición 2018.
Un total de 58 niños beneficiados son de primaria y 13 de secundaria, originarios de ocho comunidades rurales, aunque también los hay de la cabecera municipal donde igual hay pobreza.
Niños del Sauz de Armenta, de San Ignacio de Peñuelas, de Peñuelas, de Maravillas, de San Isidro, del Desagüe, de Silva y del Nacimiento, en el campo.
Niños de las primarias urbanas Sor Juana Inés de la Cruz, J. Jesús Mayagoitia Jaime, Niños Héroes, Francisco Márquez; niños de las secundarias Técnica 15 y Dr. Vicente Frausto Alcaraz, en la ciudad.
Niños sin zapatos, útiles o pantalones, reciben el apoyo cada mes.
Y aunque este hecho evidencia las condiciones de desigualdad social con que crece un Municipio como San Francisco, la beca aliviana por mientras desde una perspectiva crítica o cambia la vida desde otra perspectiva posible.
En 2017 también fueron 71, de 23 escuelas, pero otros 20 pequeños recibieron un apoyo único, para evitar que abandonaran sus estudios en ese preciso momento.
El programa de apadrinamiento es hoy cultura en San Francisco. Ocurre desde hace 20 años y cada administración del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia lo conserva.
La beca no es monetaria y considera zapatos, tenis, paquetes de útiles, ropa, pants, despensa e, incluso, una visita al cine.
ES UN COMPROMISO
En términos técnicos, el DIF otorga una beca en especie por un año que incluye el desarrollo de un programa de orientación para el niño y sus padres, dirigida a conseguir herramientas para superar las adversidades a las que se enfrenta la familia.
El dinero lo puede aportar prácticamente quien quiera hacerlo; empresas y empresarios, desde negocios enormes hasta micro; comercios, comerciantes; organizaciones civiles, personas, que se comprometan en un convenio a poner 150 pesos cada mes. El DIF transforma la cuota en los productos que se necesiten.
Las mochilas azules y rosas advierten la oportunidad de mejorar muchos temas vinculantes al programa asistencial. Pero esas sonrisas sinceras alrededor de ellas que portan los niños, callan el análisis.




