miércoles, septiembre 2, 2026
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¿Hacia dónde?

El crecimiento de nuestro país es imperfecto y poco uniforme.

Existen áreas de la República Mexicana con importantes avances en tecnología, ciencias, educación, acceso a vías de comunicación y estructuras esenciales como telefonía, electricidad y servicios de salud, tanto privados como públicos eficientes/deficientes, mientras otras adolecen de todo ello.

El Inegi cuenta con la información que  muestran los índices de rezago social por entidad federativa, siendo Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Puebla, los estados con mayor índice de desigualdad social (2.5 a 1.06). Mientras que Nuevo León, CDMX, Coahuila y Aguascalientes ocupan los 4 primeros lugares  con menos atraso (-1.3 a -1.0).

Guanajuato esta en la media, es decir 0.0.  Como  el chiste: “ni frio, ni caliente”. Tibios. Con grandes necesidades sociales que requieren atención inmediata, independiente de nuestro crecimiento económico y de los avances que, como consecuencia del informe de Gobierno, se publican pero persisten en el atraso.

El Índice de Rezago Social es una medida ponderada que resume cuatro indicadores de carencias sociales (educación, salud, servicios básicos y espacios en la vivienda) en un sólo índice que tiene como finalidad ordenar a las unidades de observación según sus carencias sociales.

Además deberemos tomar en cuenta la confianza de los ciudadanos con respecto a la seguridad, nuestro estado tiene una tasa de prevalencia delictiva por cada cien mil habitantes de 18 años y más de 27,856  casos por cada 100 mil habitantes y que en los últimos dos años ha incrementado en forma notable. La variación en criminalidad es muy amplia entre las diferentes entidades que componen nuestro país, pero varía desde la zona aparentemente más baja que de acuerdo al Inegi es Veracruz (16,800), comparada con la CDMX, que ocupa el primer lugar (39,886).

Para lograr que estos índices de retraso presenten una mejoría significativa, es imprescindible renunciar el sistema heredado de nuestros antepasados y de las culturas salpicadas por el mestizaje que permearon creando la presencia de una huella indeleble en el comportamiento de nuestra sociedad. Esto significa dejar el servilismo y la dependencia hacia los que ostentan el poder, con actitudes de aparente humildad y reverencia hacia  esas figuras todopoderosas, para así  estar preparados para recibir sus bendiciones, además de favores y perpetuar el abuso hacia la sociedad que, aparentemente, los eligió.

¿Por qué persisten en el atraso los países latinoamericanos, incluyendo a México, mientras que otras sociedades cuentan con un desarrollo constante y casi nulo retraso social?

Simplemente porque tanto gobernantes como gobernados  no trabajan juntos en el desarrollo de beneficios de todos el país.

Algunas culturas  han logrado romper ese paradigma por medio de revoluciones pacificas e intelectuales, otros a través de mano dura y cumplimiento de leyes en forma estricta con castigos ejemplares, como sucedió en Singapur.

Singapur es una de las principales ciudades globales y uno de los centros neurálgicos del comercio mundial, contando con el tercer mayor centro financiero y el segundo puerto que más mercancías mueve en el mundo.

En nuestro país, el Gobierno actúa con un sistema paternalista, de apariencia demócrata pero con bases  de “uno” (monárquicos), de “varios” (oligarquía o aristocracia) y dedocracia.

Tomás de Aquino veía como la mejor de las formas de gobierno a la mixta, en que se combinaban el gobierno de uno (monárquico), con el de una minoría (aristocracia o democracia), con el de todos.

Podría considerarse el sistema político mexicano como un gobierno mixto. Una monarquía sexenal (gobierno de uno ejercido por el Presidente de la República), una oligarquía (la clase política, nacida primero de la Revolución a la que se ha agregado en los últimos sexenios la clase llamada tecnocrática) y por último, el pueblo en general, que manifestaría su conformidad o inconformidad eligiendo cada 3, o 6 años a los que tendrán el poder…. Secuestrado, de todos nosotros.

La idea de federación, conforme al casi unánime criterio de los expertos en historia sociopolítica, no ha admitido mucho en este país. Sin embargo, en una u otra forma el esquema de gobierno mixto señalado en el párrafo anterior puede repetirse en cada una de las entidades federativas. En los niveles más altos, el propio poder regional ha estado siempre subordinado al centro e incluso en el Poder Legislativo Federal, los representantes mismos parecen escogidos, en muchos casos, después de la aprobación del poder del centro.

Esto verdaderamente genera fricción, siendo aún mayor en lo que se refiere al concepto «democracia».

 La idea: «El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo».

 Esta frase, aunque objetiva, siempre requiere de especificaciones, pues aunque aparentemente depende del pueblo, nunca es para éste y menos que ejercite el propio derecho.

Así las cosas, la decisión de quienes llevarán las riendas del próximo Gobierno mexicano, se definirán en los próximos meses y, aparentemente, con el voto de “todos” los mexicanos.

La verdad es que la monarquía y oligarquía ya decidió hacia donde, sólo falta que la dedocracia indique quien, porque ya las señales muestran PRI-Morena unidos contra…

¡Hasta la próxima!

Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com

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