La Presa del Barrial es, además de uno de los vasos de agua más importantes de Purísima del Rincón y un poblado fraccionamiento, un lugar propicio para que el crimen deje cuerpos humanos.
La situación, hasta el momento, preocupa a la gente de las colonias cercanas.
El martes de esta semana, fue encontrada a orillas de la presa el cuerpo de una mujer, envuelto en bolsas y un cobertor.
Hasta el momento continúan las investigaciones al respecto por parte de las autoridades ministeriales.
La situación, desafortunadamente, no es nueva, ya que es la segunda vez en lo que va del año que se encuentran cadáveres en la zona: El 4 de enero hubo un reporte al sistema de emergencias 911, para avisar a la policía que había el cuerpo de un hombre en las inmediaciones de la zona.
Para llegar a la Presa del Barrial se puede abordar un camión frente al Mercado Municipal de San Francisco del Rincón.
Tras poco más de media hora de camino, el viajero puede divisar la colonia junto a la presa, que en esta temporada no está del todo llena de agua.
Las casas abandonadas abundan en la zona. Algunas no tienen más que muros pintarrajeados de grafitis y cristales rotos, pero otras tienen muestras de haber sido habitadas: Cobijas, colchones, restos de comida y fogatas.
Como es habitual, la Policía realiza sus respectivos rondines, pero siempre es necesaria más vigilancia.
PREOCUPACIÓN
Sandra vive cerca de la zona, y tiene a su cargo una tienda de abarrotes. Aunque sabe que la situación es insegura en la colonia, señaló no haberse enterado el día de los hechos, cuando encontraron el cadáver de la mujer.
“Nosotras vimos pasar patrullas y ya. No fue sino hasta el día siguiente que nos enteraríamos como estuvo el asunto”.
Gran parte de las personas que permanecen durante las mañanas en la zona del Barrial son mujeres, quienes pidieron más vigilancia por parte de las autoridades, pues el área de la presa comienza a adquirir “mala fama”.
Además, por la zona suelen jugar muchos niños, y es evidente que eso preocupa a los padres.
“Nosotras mejor nos quedamos en la casa. La verdad es que esas son cosas muy feas, de las que es mejor no meterse”, dice, enfática, Yulma, otra vecina.



