TRAMPAS
Los órganos electorales van a tener mucho trabajo en las semanas siguientes por las trampas en que han incurrido los partidos políticos para promover a sus candidatos a puestos de elección popular; usar los recursos públicos disponibles para favorecer el voto a su favor y recurrir a las campañas negras que nada aportan a los ciudadanos y solamente los confunden.
El nuevo marco electoral fue definido a conveniencia de los propios partidos políticos, solamente basta ver el ejemplo de la intensa difusión de spots de precandidatos a puestos de elección popular -en Guanajuato ya empezaron esta semana- aun cuando fueron designados directamente por el partido.
Desde hace semanas Ricardo Anaya, José Antonio Meade Kuribreña y Andrés Manuel López Obrador son los reyes del spot electoral a nivel nacional y recientemente, se han sumado otros pre-candidatos locales que aprovechan los medios de comunicación para posicionar su nombre y trayectoria.
Es una trampa para evadir la ley electoral, el difundir mensajes al comité de selección interno de los partidos en radio y televisión, así como redes sociales, para que el único precandidato registrado se convierta en el candidato oficial. Salen designados por dedazo y difunden a todos los ciudadanos quiénes son y su obra.
Los ciudadanos se burlan de los miles de spots que pasan cada comercial en radio y televisión, al escuchar al precandidato invitar a su comité interno para que voten por él. Este mensaje está dirigido a los militantes del partido, dicen las frases al final del spot y los electores se preguntan la razón por la cual, los órganos responsables de vigilar el proceso electoral lo permiten, y qué necesidad hay de que se difunda el material al resto de la población.
Pero hay otros ejemplos que van a empezar a saltar a la vista de los electores, los anuncios de obra previo al arranque del proceso electoral y que pese a la aclaración de que no tienen ninguna dedicatoria, los ciudadanos perciben otras intenciones.
Es positivo que las autoridades, ya sean federales, estatales y municipales, hagan anuncios de obra pública, la inversión no puede parar durante los procesos electorales, pero las leyes vigentes sancionan y castigan el uso de los recursos públicos para promover y difundir un proyecto político o una candidatura en particular.
Los ciudadanos ya no ven con sorpresa que un gobernante haga un anuncio espectacular de más recursos para una colonia, una ciudad o un estado; es una práctica generalizada de los partidos políticos en el gobierno usar estos anuncios para promover sus proyectos cada que hay elecciones, lo relevante es que también hay un rechazo generalizado de la sociedad a este tipo de viejas prácticas.
Prometer no empobrece, es una máxima de la vieja clase política mexicana y otro de los recursos a los que van a recurrir los partidos políticos es ofrecer salvar a la ciudad, el estado o el país. Cuando son candidatos o tienen una aspiración política, en 15 minutos resuelven un problema, pero cuando llegan al gobierno, acaba su administración y la situación prevalece, en muchos casos, con más agravantes.
Reinventar el gobierno es la promesa más socorrida; acabar con la corrupción y la impunidad; resolver la pobreza y marginación social; cambiar el futuro y construir un mejor lugar para vivir; abatir la inseguridad, entre otras ocurrencias que también serán escuchadas todos los días por los ciudadanos.
La parte más lamentable de las campañas anticipadas de los partidos políticos, es que hay omisiones de los organismos electorales que vigilan el buen desarrollo del proceso, que a pesar de que se firman acuerdos o pactos para el buen desarrollo del proceso pre-electoral, de la jornada de votaciones y post-electoral, nunca se cumplen.
Recurrir a la descalificación del adversario sin ofrecer un proyecto o plan de gobierno serio, es una de las constantes tentaciones de los partidos durante el proceso electoral. Las acusaciones cruzadas de corrupción, de formar parte de una mafia del poder, de representar el autoritarismo o populismo, de ser responsable del rezago histórico que se vive, de usar recursos de procedencia ilícita entre otras, van a ser recurrentes.
En redes sociales es una constante ver los mensajes que denigran a los candidatos, a los partidos y a la política y ahuyentan al elector a acudir a las urnas. Que si a tal candidato lo apoyan los rusos para instaurar una dictadura, que van a relevar a otro que no ha levantado su campaña, que ese es muy ambiciosos y corrupto porque se enriqueció al amparo de los cargos públicos, entre otros señalamientos, son una pequeña muestra de lo que viene.
Los ciudadanos tienen una responsabilidad muy grande en este proceso electoral que viene, en especial los jóvenes, porque cada elección, la votación va a la baja ante la decepción que genera la clase política. El sistema democrático del país es imperfecto y se deteriora cuando los ciudadanos no participan.
Los partidos políticos aún están a tiempo de corregir sus trampas, porque solamente ellos creen que engañan a los ciudadanos. No tienen mucho tiempo antes de replantear que van a ofrecer para que voten por ellos.




