miércoles, septiembre 2, 2026
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Un sexenio perdido para la industria mexicana

(Parte I)

La actividad industrial de un país es un pilar fundamental para su desarrollo económico, porque son precisamente la mayoría de los bienes industriales los que se pueden exportar, porque la industria paga en promedio mejores salarios que el comercio y algunos servicios, entre otras ventajas como la posibilidad de adquirir tecnología de vanguardia. La historia reciente nos ha mostrado que muchos de los países que abandonaron su industria poniendo énfasis en el comercio y los servicios, como Estados Unidos y varios países europeos, ahora se muestran arrepentidos y buscan a toda costa reindustrializarse, brindando toda clase de incentivos para hacer que su industria regrese. Dados estos hechos, es por ello que es indispensable que el gobierno federal en México se preocupe por generar las políticas públicas que originen el ambiente propicio para que se fortalezca esta actividad.

Lamentablemente en México llevamos varios años en un proceso de desindustrialización, y evidencia de esto es que de acuerdo con cifras del INEGI, en el tercer trimestre de 2012, el Producto Interno Bruto nominal fue de 15.770 billones de pesos, y de este total el 34.0% fue el PIB industrial (conformado por las siguientes cuatro actividades: Minería; Generación, Transmisión y Distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; Construcción; e Industrias manufactureras). Para el tercer trimestre de 2017, el PIB nominal de México fue de 21.565 billones de pesos, y de este total solo el 29.8% fue PIB generado por la industria. Esto implica que en cinco años se perdieron 4.2 puntos porcentuales de participación en el PIB. Es importante señalar que en el tercer trimestre del año 2006, el PIB industrial de México representó el 35.6% del PIB total.

El proceso de desindustrialización de México se ve más claramente si dejamos de lado por un momento a la actividad “Fabricación de equipo de transporte”, la cual incluye la fabricación de automóviles y camiones, actividad estrella de nuestro país. El PIB Industrial, sin tomar en cuenta la fabricación de equipo de transporte, pasó de representar el 31.3% del PIB nominal en el tercer trimestre de 2012, a representar sólo el 26.0% del PIB nominal en el mismo trimestre de 2017, lo que entonces indica que si no tomamos en cuenta la fabricación de equipo de transporte, el PIB industrial en México habría perdido 5.3 puntos porcentuales de participación económica en tan sólo cinco años.

Pero más allá de ver que el peso relativo del PIB industrial en México ha venido disminuyendo a tasas elevadas en lo que va del presente sexenio federal; es importante conocer si la caída en su participación se debe a que ha crecido más lentamente que el resto de la economía o porque ha disminuido su producción. Para conocer esto, analizamos a continuación la evolución del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI).

De acuerdo con cifras de INEGI, el IVFAI creció apenas 3.0% en el periodo comprendido entre los primeros once meses de 2012 y los mismos meses de 2017, lo que equivale a una tasa de crecimiento promedio anual de sólo 0.6%. El incremento de 3.0% en los últimos cinco años fue producto de una alarmante caída de -19.0% en la minería (equivalente a -4.1% promedio anual); un avance de 10.3% en Generación, Transmisión y Distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (2.0% promedio anual); un crecimiento de 3.5% en la Construcción (equivalente a tan sólo 0.7% promedio anual) y un incremento de 12.0% en la Industria manufacturera (2.3% promedio anual).

Ahora, en cuanto al empleo formal, en el registrado ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), vemos que en el periodo de septiembre de 2012 al mismo mes de 2017, el número de trabajadores totales registrados pasó de 16.033 millones a 19.428 millones, lo que representa un aumento de 21.2%; sin embargo, los empleos en la industria pasaron de 5.791 millones a 7.178 millones en el mismo periodo de tiempo, lo que implica un incremento de 24.0% en el mismo periodo. ¿Cómo es posible que la industria incremente su producción en apenas 3.0% en los últimos cinco años y de manera paralela el empleo formal aumente en 24.0%? La respuesta es obvia: lo que tanto presume el gobierno federal como el record en creación de empleos formales en un sexenio, no se trata de creación de empleos, sino de la regularización de los ya existentes.

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt    

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