Jesús Salvador tiene dos años, él desconoce a su corta edad que su familia tiene muchas carencias, que este miércoles su madre, María del Carmen González, salió a vender fierro viejo para obtener 45 pesos y poder comer.
LA INOCENCIA
El niño en su inocencia piensa en pedirles a los Reyes Magos un caballito de plástico, y un trenecito parecido al que ha visto en la televisión de su abuela, y cree que los verá al día siguiente en su zapato.
“Fuimos a vender fierro y llevé 18 kilos, me lo pagaron a dos pesos, en total me dieron 45 pesos”, comentó.
María del Carmen recolecta material reciclable al igual que su esposo, Mario Rosalío Hernández, que también es pepenador y este miércoles se levantó temprano, como todos los días, para luego ir a venderlo. Obtuvo apenas 45 pesos.
La joven mamá dijo que compraría un kilo de tortillas, 10 pesos de huevo y lo combinará con frijoles y agua natural a fin de guardar algo para la comida, en tanto espera que su esposo llegue para ver cuanto pudo conseguir, producto de la colecta.
“Todos los días es así, nos levantamos temprano para juntar lo más posible de material, y ver que comeremos con mis dos hijos. Vivimos con mi suegra y nos juntamos para comprar la comida”, indicó.
Ellos viven en la comunidad de San Juan de Abajo, una de las zonas más pobres de la ciudad.
MAMÁ
María del Carmen fue mamá a los 15 años, su cara es de niña, tuvo que madurar a temprana edad y sabe que la vida es dura, cada año los aumentos a los productos básicos para la alimentación pegan más a los que menos tienen, a los que apenas pueden tener algo para llevarse a la boca.
REYES
Los jóvenes papás tienen dos hijos, “Chuyito”, de 2 años, y Alfredo, de un año tres meses. María del Carmen comentó que al pequeño no le traerán nada, o puede ser que al menos un pequeño carro de plástico, pero les preocupa el mayor, quien ya puede pedir a los Reyes Magos.
“Él quiere un caballo de esos de plástico, y un trenecito, le platiqué a su papá y vamos a ver que hacemos para comprarlo, por eso me dio pesar, pensé que hoy me darían más dinero por el fierro, pero no”, refirió la mujer.
Las manos de María del Carmen muestran la dura jornada que tiene todos los días, levantarse a las 5:30 de la mañana para alcanzar lo más posible de material reciclable en los caminos y luego ir a venderlo, atender a sus hijos y hacer de comer, así como los quehaceres de la casa, salir nuevamente por la tarde y recorrer unas horas con sus hijos las calles para poder encontrar algo que sirva para venderlo.
María del Carmen lleva a su pequeño hijo montado en el triciclo que sirve para cargar el material, él niño se ve alegre porque va con su madre, lleva un suéter sencillo y aun le pega el frio, sus manitas congeladas pronto toman un dulce con gusto, su carita sucia ofrece una sonrisa y de su nariz se asoma un fluido nasal que deja ver alguna enfermedad respiratoria.
CUMPLEAÑOS
Su madre explica que en marzo, Jesús Salvador cumplirás sus tres años y el niño tiene la ilusión de tener su fiesta para que lo vistan del “Chavo del 8”.
“Nosotros no tenemos, de veras (…), pero esperamos que con la ayuda de Dios nos vaya bien, y podamos hacerle su pastel y comprarle su ropa”, manifestó la joven madre.




