Los comerciantes se aprestan para la venta de productos típicos de Navidad: pavo, pollo, ensalada, vino tinto y artículos de ocasión.
“Esta noche, es Noche Buena y mañana, Navidad”, versa el villancico cuyas notas hacen fondo a las compras preliminares para disfrutar hoy la cena de Navidad.
La tradición consiste en evocar el nacimiento de Jesús, en el marco de una unión y reunión familiar que ofrece un espacio al año de tranquilidad, de confort y de reflexión.
TRADICIÓN
La figura del Niño Dios, arropado, se coloca en el altar del nacimiento al lado de la Virgen María y San José, proyectando así todos los elementos del pesebre de Belén.
Los hogares leoneses preparan estos “altares” con las prendas tradicionales, permitiendo a los comerciantes de esta festividad gozar de una buena temporada en materia económica.
“No, la tradición no ha muerto, sigue más viva que nunca. La gente gusta de hacer sus nacimientos desde la primera posada, para luego, en Navidad y Año Nuevo, arrullar al Niño Dios”, dijo Juan Manuel, un comerciante ubicado en la calle Práxedis Guerrero.
PAZ
Hoy, la Navidad será un espacio de paz y alegría en los hogares, y como cada año, será una oportunidad de repunte económico para los comerciantes establecidos.
En la presente semana, el giro comercial dará una variante, primero para recibir al nuevo año con la tradición de las uvas, el uso de singulares prendas de vestir y la tradicional cena.
Vendrán, posteriormente, los juguetes que los reyes de oriente ofrecerán a los niños de León, para recordar aquél pasaje bíblico en que llevaron oro, incienso y mirra al Niño Dios, recién nacido.
Una festividad latente, de contrastes sociales, y de oportunidad comercial.



