martes, septiembre 1, 2026
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¡Viven la Navidad!

A lo largo de los años, San Francisco del Rincón ha crecido de forma exponencial.
Pero las tradiciones decembrinas se mantienen firmes gracias al espíritu navideño de su gente.
La Navidad se ve y se siente en San Francisco del Rincón. En diferentes dependencias es posible admirar los nacimientos, los árboles alumbran calles, hogares y negocios, y se escuchan villancicos ya sea en vivo o en reproductores de MP3.
La información sobre las festividades navideñas en San Francisco puede consultarse en varias fuentes.
Están las hemerotecas, internet, y por supuesto el Archivo Histórico Municipal, donde se encuentra en libro ‘San Francisco del Rincón tierra de fe, milagros y tradiciones: Festividades de invierno’, escrito por Moisés Pacheco Tavares.
El texto apunta la importancia del santo que lleva el nombre del municipio para estas fechas, ya que el origen del Nacimiento se remonta a la Edad Media, en 1223, cuando San Francisco de Asís creó la tradición de los Nacimientos, que perdura hasta el día de hoy.
“Diciembre en San Francisco del Rincón es casi hablar de la región del Bajío mexicano, pues suelen montarse y prepararse vendimias en derredor del mercado municipal, desde los primeros días de mes”, apunta el texto de Pacheco.
Así consta la tradición navideña en textos y archivos, pero… ¿Cómo la recuerdan las personas de la tercera edad? ¿Qué opinan de los tiempos que ellos vivieron a como son actualmente?
Dos de ellos narran sus experiencias. Escuchar a los viejos y sus anécdotas siempre es otra interesante forma de disfrutar la Nochebuena.

NAVIDAD EN LOS 50
Octavio Vázquez nació un 14 de julio de 1946. Toda su vida ha residido en San Francisco del Rincón.
Se acuerda de las navidades durante los años 50, cuando era presidente de México Miguel Alemán Valdés.
Durante los años 50 se publicó “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz, y apareció en los cines “Los olvidados” de Luis Buñuel.
El país avanzaba a pasos agigantados, pero a San Pancho todavía le hacía falta crecer, tal como lo recuerda Don Octavio.
“En ese entonces había mucha pobreza en San Pancho, y las navidades eran muy tristes. No tenía uno los medios para hacer una cena bonita, como las de ahora. Esas eran las navidades de uno”, dice.
“Mi familia se ganaba la vida tejiendo trenzas y no alcanzaba para ponche, menos para pavo. Nos daban las personas más pudientes un taco, ese era el modo de vivir de uno. No habían nacimientos tan llamativos como los que vemos ahora, porque no había tanta entrada de dinero”, agrega.
“En la actualidad ya nos llegan muchos más apoyo, porque antes todo era muy modesto”.
Lo cierto es que don Octavio recuerda con mucho cariño las posadas y los villancicos, porque nunca faltaban los dulces y las cañas.
“En los 80 y 90 ya era una ciudad más pudiente, porque desde la inundación de 1976 para acá creció muchísimo la ciudad, ya había dinero y movimiento”.

VINO LA BONANZA
Marcelino Aguirre está por cumplir 58 años, y recuerda cuando era niño que de niño trabajaba como arriero, vendiendo leña. Le pagaban a 5 pesos la madera.
“En ese entonces le chambeaba ya fuera Navidad, Año Nuevo, o cualquier fecha. Comíamos tortillas revolcadas con chile porque no nos alcanzaba para nada, qué pavos, qué romeritos ni qué nada. No había dinero”.
Para fortuna de Marcelino y de todo San Pancho, tras la inundación de 1976 la situación mejoró:
“A mí los años 70 me cambiaron todo. Hubo trabajo para que contratara a alguien, y ya no tenía que andar llevando leña. Para mí la Navidad más bonita fue la de 1976. Ya podíamos comprar más cosas. Ese año me la pasé a todo dar, fueron las mejores posadas”.
La mejor manera de evocar esta fecha, es con una frase de Charles Dickens, autor de Canción de Navidad, quien dice:
“¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar!”.

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