Nada fuera de la realidad, la situación que viven miles de familias a diario en el país, fue llevada al escenario, el Ensamble Teatral Tituba de Tepic, Nayarit, a través de la puesta en escena “Van a matar al Toño”, llevó a los espectadores del Teatro Maria Grever la noche del jueves a un lugar común en donde la violencia se ve cada vez como algo normal.
La Muestra Nacional de Teatro 2017 llegó a León con muy buenas propuestas escénicas, la del pasado jueves no fue la excepción; antes de dar la tercera llamada, el director de la obra, Luis A. Bravo, dio una explicación de cómo tomó forma el montaje, cifras escalofriantes llegaron a lots oídos de quienes eran advertidos de que los actores constantemente estarían entre ellos con el objetivo de recrear cada escena con la mayor cercanía posible.
Al centro del escenario se colocó uno de los integrantes del elenco quien tocaba una tarola de tal manera que el publicó sentía como el peligro estaba latente. De la oscuridad de uno de los extremos del escenario, salió uno de los personajes, un ser fantasmagórico que miraba retador a los espectadores, momentos después se unió el personaje de Toño que sin decir palabra alguna se sentó en un sillón y se dedico a cambiar el canal de televisión.
Una madre angustiada y presa del recuerdo de un marido machista que murió en circunstancias violentas hizo el papel de la figura materna sobreprotectora del vástago que arrastrado a las redes de la delincuencia, de los últimos en la cadena, quienes viven al día, cuidando su espalda.
Otro de los personajes que tomó partida en la obra, fue el de la hermana con deseos de superación, esa persona que a pesar de querer salir del ambiente violento en el que vive, parece no ser posible por una cosa u otra, la actitud retadora que tiene con su madre y que a su vez parce represalia por los maltratos que tiene ella, parece no ser una buena opción.
Algo que causó gran impacto y que parece ser recurrente en los hogares que viven con carencias de cualquier tipo, es la sobreprotección del hijo mayor de la, quien pasa a ser el hombre de la casa, al punto de minimizar a los demás, creando cierta tensión en la familia, que al final desemboca en violencia física, esto se vio en varios momentos, cuando madre e hija se tiran a golpes, sin importar el parentesco.
Un sistema judicial coludido con la delincuencia, hace que Toño no confié en nadie y que escapar no sea una opción, la muerte es algo seguro para él, que entiende cómo funciona el narcotráfico.
La historia de violencia que carga la mamá se hace presente con la voz de su difunto marido que se mofa y presiona a la mujer que tampoco encuentra escapatoria de sus recuerdos.
Entre la tensión, violencia y realidad transcurre la obra que culmina con el sonido de las sirenas y la muerte de la mamá a manos de su hijo quien le dispara al verse acorralado. “¡Ese es mi hijo!” , son las palabras que dice la figura paterna ausente y que culminan la tragedia que se vive más allá de los escenarios.




