
Enfrentamientos, incendios y saqueos empañaron ayer las protestas en toda Francia, donde miles de personas salieron a las calles a manifestarse contra el aumento del costo de vida, en una jornada que se sumó a semanas de movilizaciones estudiantiles y agravó la crisis social en el país.
Al menos 550 mil personas participaron en 110 marchas, según el Ministro del Interior, Laurent Nuñez; los organizadores y sindicatos calcularon 800 mil asistentes. Esta fue la mayor movilización desde que las protestas se intensificaron hace aproximadamente un mes.
Las fuerzas de seguridad francesas detuvieron a mil 200 personas en las protestas que se extendieron por París, Marsella, Lyon y otras ciudades, donde grupos de encapuchados atacaron edificios públicos, incendiaron vehículos y saquearon comercios. Se reporataron 150 policías heridos.
En París, manifestantes lanzaron adoquines y fuegos artificiales contra los agentes en la Plaza de la República, por lo que la Policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua. Además, decenas de estaciones del Metro fueron cerradas.
La violencia alcanzó al Ayuntamiento de Limoges, que fue incendiado, y al de Lille, que sufrió destrozos en puertas y ventanas.
En Marsella, un grupo irrumpió en el Ayuntamiento y se reportaron daños en comercios y una comisaría municipal. En Lyon, una oficina de turismo fue asaltada e incendiada.
El Presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que los responsables de vandalizar y saquear edificios públicos y negocios serán procesados y castigados.
Las movilizaciones coinciden con el intento del Gobierno de aprobar un presupuesto de austeridad y con el descontento estudiantil por las condiciones de las escuelas.





