Violín y piano bastaron para hacer sentir al publico del Auditorio Mateo Herrera, distintas emociones, en el marco de actividades del Festival Internacional Cervantino, la noche del jueves se presentó Foyle-Štšura dúo, quienes interpretaron un repertorio musical con Espíritu Revolucionario.
El dúo de Reino Unido- Estonia, realizó una sublime interpretación musical de los sentimientos que provoca la guerra, una forma de sanar la tragedia humana a través del arte.
Michael Foyle, violín, y Maksim Stsura, piano, comenzaron el concierto con la Sonata para violín y piano FP119 de Francis Poulenc (1899-1936), pieza conformada por 3 movimientos en los que el escucha tuvo la oportunidad de experimentar el anhelo de una tranquilidad social en medio de un conflicto bélico, incluso se logra percibir ciertos tintes nacionalistas, sin caer en la obviedad. Cabe destacara que Poulenc fue gran amigo del escritor Federico García Lorca.
Ambos músicos llevaron a cabo la interpretación con gran entrega, su rostro y movimientos eran una extensión de lo que a través de sonidos expresaron.
De Sergei Prokofiev (1891-1918) fueron interpretadas Cinco melodías para violín y piano Op. 35 a , pieza que hizo al publico emprender un viaje entre las notas tristes de ambos instrumentos musicales, un deambular sonoro entre la oscuridad y la expectativa del futuro, expresión que a su vez despierta pasión y una total entrega a un sentimiento desconocido o poco experimentado.
La Sonata para violín y piano en Sol menor L140 de Claude Debussy (1862-1918), fue interpretada en 3 movimientos, una obra que invita a perderse en la partitura que deambula entre lo sombrío y lo optimista; dicha obra es el reflejo de como Francia se recuperaba de la Primera Guerra Mundial.
Para cerrar el concierto, apareció en el repertorio musical, la Sonata para violín y piano núm. 9 en La mayor Op.47, Kreutzer, misma que se desarrolla en 4 movimientos y fue creada por Ludwing van Beethoven, una pieza en la que luce el sonido de ambos instrumentos, son distintas velocidades las que hacen al escucha entrar en un estado emocional que no se mantiene quieto, internamente provoca buscar una salida a lo que se desea expresar.
El concierto duró poco más de una hora, Foyle-Štšura dúo, logró transmitir con piano y violín, una revolución sentimental.




