
Los 90 minutos no bastaron. El Mundial en Monterrey no quería llegar a su fin. Se agregaron 30 minutos más, también insuficientes. Todo se decidió en penales, y ahí Marruecos se convirtió en «Marregios».
La Selección africana eliminó anoche a Países Bajos al vencerla 3-2 en penales, luego de un reñido 1-1 tras los 90 minutos y los tiempos extra, en el Estadio Monterrey, que albergó su partido 500 de la historia.
El público regio estuvo con Marruecos; muy pocos apoyaron a los neerlandeses, que no fueron mayoría y sí recibieron el reproche de la afición, que les recordó el «No era penal» de Arjen Robben en 2014 y abucheó a todos los naranjas.
El emocionante duelo terminó siendo un merecido regalo para La Sultana del Norte, pues, a pesar de que sólo recibió cuatro partidos y sin potencias en la fase de grupos, demostró que, cuando hay pasión, los equipos salen sobrando.
Por la entrega de ambos conjuntos, más que un partido de dieciseisavos de final, marroquíes y neerlandeses protagonizaron una batalla que parecía tener como premio algo más que un pase a octavos.
Otro lleno, con 52 mil 143 aficionados en el Estadio Monterrey, terminó siendo el escenario perfecto para ver triunfar a una aguerrida Marruecos, cuyos aficionados nunca olvidarán su histórico triunfo en tierras regias.
Si el 29 de junio de 2014 México sufrió en Brasil, cuando cayó 2-1 en octavos ante la entonces Holanda en el famoso partido del «No era penal», anoche, otra vez un 29 de junio, Marruecos vengó en territorio regio a los mexicanos.
Quizá por esa herida aún abierta entre la afición mexicana, Marruecos fue arropado en el ‘Gigante de Acero’, ante un Países Bajos que terminó siendo un visitante odiado.
Los regios y los marroquíes se conectaron para impulsar a los ‘Leones del Atlas’, que en 1986 habían sufrido la eliminación en Octavos, en el Estadio Universitario, ante Alemania Federal.
Sin embargo, 40 años después, en su cuarto partido mundialista en Monterrey, la historia fue distinta y ahora feliz para ellos, que buscarán el pase a Cuartos de Final ante Canadá.
Los 90 minutos fueron tan apretados como injustos, pues a pesar de que Marruecos dominaba, los neerlandeses abrieron el marcador al minuto 72.
Bart Verbruggen despejó para que, en medio campo, Wout Weghorst, quien acababa de entrar, prolongara de cabeza. Luego, ya en el área y cayéndose, Crysencio Summerville asistió a Cody Gakpo, quien mandó el balón a la red.
El delantero del Liverpool, cuya esposa perdió a su bebé durante la gestación hace unos días, festejó entre lágrimas y miró al cielo mientras sus compañeros lo abrazaban.
Verbruggen había sido la figura de Países Bajos al atajar un cabezazo de Neil El Aynaoui y un disparo de la estrella Achraf Hakimi. Antes del 1-0, Países Bajos se salvó con un disparo de Hakimi que se estrelló en el travesaño.
Al grito de «¡Sí se puede, sí se puede!», los africanos empataron con un soberbio cabezazo de Issa Diop al 90’+1′. La casa de los Rayados estalló en júbilo y dio paso al alargue, en el que Marruecos dejó escapar la victoria cuando Soufiane Rahimi falló solo frente a Verbruggen.
Ya en los vibrantes penales, por los europeos anotaron Teun Koopmeiners y Wout Weghorst, pero fallaron Justin Kluivert, Quinten Timber y Summerville.
Por Marruecos no pudieron marcar El Aynaoui e, increíblemente, el estelar Hakimi, pero acertaron Rahimi, Chemsdine Talbi e Ismael Saibari para darle la gloria a su país.
Tras la vibrante noche, la alegría, pero también la nostalgia del adiós, invadió al «Gigante de Acero», que se despidió con honores como sede del Mundial 2026.




