lunes, agosto 31, 2026
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El Garruñas vuelve a la memoria de León

La noticia ha hecho eco en León, y se ha difundido en redes sociales: la noche del miércoles 24 de junio, asesinaron, en la colonia Chapalita, a Efraín Campos Sáinz, hermano de ‘El Garruñas’, uno de los criminales más míticos y legendarios de León, cuya vida y hazañas se mezclan entre los hechos y las leyendas urbanas.

El hombre de 70 años fue acribillado a balazos cuando, alrededor de las 9:30 del día antes señalado, abrió la puerta. Los hechos fueron perpetrados entre las calles Haití y Zacatecas.

Como era de esperarse, las siempre volátiles redes sociales empezaron a recordar al ‘Garruñas’, quien pasó a la historia como uno de los tahúres más evocados en León desde los años sesenta hasta finales del siglo XX. Hay amplia documentación del tema en el Archivo Histórico Municipal de León (AHML) donde se pueden consultar libros como ‘El Garruñas: una vida entre mujeres, apuestas, balas y copas’ escrito por Rogelio de Pascual.

Asimismo, el divulgador de la historia leonesa y conferencista, Luis Armando Salcedo, comentó en entrevista para este medio: “este personaje se dio mucho a querer entre gente del Barrio, porque cuando tenía buena racha en los juegos, andaba en carros de lujo, trajes de etiqueta y repartía dinero y despensas entre la gente más necesitada del Barrio”.

Recuerdos
Basta caminar en las calles de Chapalita, una de las colonias más características de León y preguntarles a los adultos mayores sobre Daniel Campos Sainz, verdadero nombre del personaje que ahora nos ocupa, para percatarse que el recuerdo de ‘Garruñas’ sigue vivo, vigente.

Chapalita es una zona de la ciudad caracterizada por su parque y su tianguis, uno de los más importantes de León. También, porque allí tenían una casa de citas las siniestras Poquianchis, y por haber sido la colonia donde operaba ‘El Garruñas’. Entre sus calles de casas amplias y antiguas, sus escuelas y su bulevar principal, se vive el pasado como si fuese presente.

“Su nombre era sinónimo de balas y presagio de muerte” señala el libro de De Pascual. Su casa en la calle Haití es mencionada en dicho texto. El apodo surge debido a su afición a los juegos de azar y a que fue un famoso tahúr que era adepto a estafar y robar, por lo que sus adversarios decían que, al hacer trampa, tenía las uñas muy largas.

Aunque era oriundo de San Juan de los Lagos, Jalisco, Campos pasó toda su vida en León. Fue arrestado por un presunto asalto a mano armada en León, por lo que se fue a Chihuahua unos años, donde trabajó como policía. Después, volvió a Guanajuato, para ascender en el mundo de las apuestas.

Destino
El libro de Rogelio de Pascual lo describe como alguien con una evidente personalidad antisocial:
“era un tipo sumamente peligroso, sus ataques de ira se tornaban incontrolables y a la menor provocación desenfundaba su pistola para imponer su ley de muerte. La exagerada pasión que Daniel sentía por todos los juegos de apuesta lo convirtieron en un experto tahúr y «tallador» de la baraja, que lo mismo apostaba en carreras parejeras pueblerinas, que en ferias o lujosas casas de juego. En la feria de San Marcos, en la ciudad de Aguascalientes, hizo quebrar a la banca y hasta la fecha, es el único tahúr que ha logrado hacer tal cosa. También «El Garruñas» era gallero, recorría palenques apostando fuertes cantidades de dinero y algo que lo caracterizó siempre, fue el hecho de saber «fabricar» su propia suerte basándose en sus experimentadas trampas, pero si tal estrategia le fallaba, entonces tenía la manera de demostrar que a él siempre le asistía la razón, para lo cual contaba con el respaldo de su inseparable y temida pistola tipo escuadra calibre 45 ó 9 mm”.

Nacido en 1948, al ‘Garruñas’ se le recuerda por enfrentar a la policía en varias ocasiones. Incluso se le acusó el presunto asesinato de un policía que lo investigaba. La balacera en el bar ‘El Atorón’, donde se le acusó de matar a tres personas, fue otro de sus actos más difundidos.

El 1 de febrero de 1998, después de despedir a unos amigos en su casa, arrojó un cigarro en su dormitorio. Se empezó a quemar una cortina, y murió intoxicado por el humo.

Criminales entre ficción y realidad
El caso de ‘El Garruñas’ resulta intrigante, pues refleja una situación que ocurre en todo el mundo: cuando un criminal pasa de los hechos concretos y la nota roja a formar parte del inconsciente colectivo, volviéndose una leyenda urbana, independientemente de su modus operandi o nacionalidad.

En México, el caso más conocido es el de La Poquianchis, quienes es cierto que cometieron actos infames de lenocinio, pero con el pasar de los años se transformaron en unas brujas satánicas, cuando en realidad eran de ideas muy conservadoras. Igualmente, la cifra concreta de sus víctimas se ha perdido en las arenas del tiempo.

Otros casos de criminales que se han convertido en ‘leyendas’ es el de Chucho El Roto, famoso ladrón de tiempos del porfiriato que, según se cuenta, robaba a los ricos para darle a los pobres. Emilio Carballido escribió una obra de teatro al respecto. También está el caso de Jack Sheppard, delincuente británico que inspiró infinidad de canciones y poemas, como ‘Pedro Navaja’ de Rubén Blades.

Por supuesto, criminales como Jack el Destripador o El Asesino del Zodiaco son ejemplos que se han vuelto fenómenos de la cultura popular. Aunque su fama no los exime de haber sido monstruos que causaron un inmenso miedo tanto a Londres del siglo XIX como a California de los años sesenta.

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