
La gente de León vivió el partido México-Chequia de forma intensa. Hasta ahora, ha sido en el que la Selección más se ha lucido, pues se trató de una goleada 3-0.
La calle Madero y la Plaza Expiatorio fueron el lugar donde miles de leoneses, así como ciudadanos de otros municipios, se dieron cita para presenciar el partido. Pizzerías, restaurantes, bares, cantinas.
En sus pantallas se veía el verde de la cancha, y se sentía el rojo intenso de la pasión futbolera. La gente se sentó a tomar una cerveza, un café o a comer algún aperitivo, mientras que en el Templo Expiatorio, la inmensa pantalla mostraba a los checos y a los mexicanos entrar a la cancha.
A las 7:00 de la noche suenan los himnos de los respectivos países. Durante unos minutos, todo es solemnidad. Luego, sigue la fiesta. Gente ondeando la bandera de México, niños con pelucas tricolor, Familias desde diferentes comunidades y colonias de León, desde las Joyas hasta León 1, desde Los Castillos hasta Ibarrilla.
El partido arranca. Durante todo el primer tiempo, la tensión es constante. Aún quedan los recuerdos de los partidos previos, contra Sudáfrica y contra Surcorea. La gente tiene la esperanza de que ahora, México sea un éxito.
Después del primer tiempo la alegría en la Plaza Expiatorio llega. Todos cantan ‘Caminos de Guanajuato’ y hacen la ola. Luego, comienza el segundo tiempo, entre la tensión y un partido que parece quedarse estático.
Pero luego, llega la magia, arriba el milagro. «Allí donde habla el corazón, es de mala educación que la razón contradiga”, dice el escritor checo Milán Kundera. A las 8:15 México anota el primer gol. Seis minutos después, el segundo. Antes de que el partido termine, el tercero.
Las luces de la carpa en la Plaza Expiatorio se tornan verde, blanco y rojo. Confeti de los mismos colores cae. México ha terminado invicto en fase de grupos, con nueve puntos.
En las plazas públicas de San Francisco del Rincón, León, Dolores Hidalgo y Yuriria, todos los guanajuatenses se unen para celebrar al compás (y como compas) de la mítica canción de José Alfredo.
Ahora, la Selección Mexicana continúa en el Mundial. O como bien escribió el escritor checo Franz Kafka: «A partir de cierto punto, ya no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar».



