domingo, agosto 30, 2026
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Cartoneros luchan por mantener viva tradición de la Quema de Judas

El puesto de cartonería de Teresa Meza Torres, instalado a un costado del Mercado Aldama, es de los pocos que aún sobreviven a esta tradición que, con el paso de los años, ha ido disminuyendo.

Recuerda que esta costumbre tiene sus raíces en la Quema de Judas. En León, Guanajuato, se trata de una tradición con más de 110 años que se realiza el Domingo de Resurrección al mediodía, principalmente en el Barrio de Santiago, en la esquina de Hernández Aldama y Amado Nervo, conocida como “La Llamarada”.

Consiste en la quema de figuras de cartón rellenas de pólvora que representan a personajes poco queridos de la política o la sociedad.

En su negocio, con más de 50 años de historia, Teresa ha vendido desde juguetes, máscaras de cartón, caballitos y muñecas, hasta carritos de aluminio. Sin embargo, reconoce que las ventas han disminuido con el tiempo y que son principalmente las personas adultas quienes aún compran estos productos.

“Pues haga de cuenta que esto ya se vende muy poquito; se vende más para la gente grande. Porque la gente grande dice: ‘a mí me compraban una mona’ o ‘yo me acuerdo de estos’”, comenta.

Mientras acomoda algunos carritos de aluminio, recuerda que hace años la calle se llenaba de puestos que ofrecían todo tipo de productos de cartonería hoy en día, apenas sobreviven tres, entre ellos el suyo.

Explica que los carritos de aluminio los adquiere con un proveedor de Celaya, donde se concentran fábricas dedicadas a este material. No obstante, señala que algunos productos han dejado de venderse, como la pirotecnia.

“Ahora nos prohibieron vender todo lo de pirotecnia por accidentes y por la contingencia. Entonces, para evitar problemas, mejor no vender”, explica.

Las tradicionales muñecas de cartonería también han perdido popularidad. Aunque aún se ofrecen en distintos precios desde 50 hasta 150 pesos, e incluso algunas más grandes que antes alcanzaban los 200 pesos, Teresa señala que la gente ya no está dispuesta a pagarlas.

“Piensan que son de periódico, de papel maché, y creen que son muy baratas, pero no lo son. La pintura, la diamantina, los aretes… todo ha subido”, afirma.

Actualmente es de las pocas personas que continúan vendiendo estos productos, ya que muchos comerciantes han dejado la actividad ante la falta de interés del público.

“Es una tradición. Antes había monas sentadas, monitos, de todo; ahora solo hay monitas. También hay chacos, lanzas, espadas, machetes… pero se ha perdido mucho la tradición”, lamenta.

Esto dijo es resultado de que muchas costumbres están desapareciendo debido a la falta de participación de las nuevas generaciones.

“Casi todas las tradiciones se están perdiendo porque la gente ya no quiere participar ni gastar en esto. Las personas grandes son las que todavía las conservan, con juguetes como valeros, trompos o yoyos. Pero ya no nos quieren pagar”, dijo.

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