
Mediante un video difundido recientemente en redes sociales se ha puesto sobre la mesa un posible caso de exclusión en el ámbito educativo, relacionado con el proceso de admisión a una institución de nivel superior en el estado de Guanajuato.
La joven, Ana Magallanes, relató su experiencia al intentar ingresar a la Universidad EPCA, en la ciudad de León, donde, según su versión, cumplió con todos los requisitos establecidos: entrega de documentación, visitas a las instalaciones, así como la presentación de su examén de admisión, sin que en esas etapas se le hiciera alguna observación relacionada con su condición.
De acuerdo con su testimonio, la situación tomó un giro durante una entrevista posterior con personal académico y del área psicológica. En ese encuentro Ana narra se le realizaron diversas preguntas enfocadas en su discapacidad la cual en palabras de la propia Ana, es una enfermedad neuromuscular y también hubo preguntas de aspectos de su vida cotidiana, como su movilidad y autonomía personal.
La aspirante también señala que, durante ese proceso, se le solicitó entregar documentación adicional, como un certificado médico, algo que ella afirma en ninguna institución acádemica le habia solicitado hasta ahora, así como firmar una carta compromiso relacionada con las condiciones de la institución. Asimismo, menciona que se le advirtió en repetidas ocasiones sobre posibles dificultades derivadas de la infraestructura del plantel y del entorno académico
“Ellos intentaron persuadirme para desistir argumentando que era una carrera muy competitiva en la que había estadísticas de violencia y que ellos creían que incluso me podían agredir y yo necesitaría acompañamiento psicológico. En cuanto a la parte de infraestructura nunca solicitamos nada, en mis 14 años de trayectoria académica nunca ha sido un impedimento” comentó.
Posteriormente, sus padres fueron convocados a una reunión en la que, según el relato, se reiteraron preocupaciones similares respecto a la capacidad de la institución para atender sus necesidades, así como los retos que podría implicar su ingreso.
El desenlace, según lo expuesto por Ana, ocurrió días después, cuando su familia recibió una llamada telefónica en la que se le informó que no había sido admitida. En dicha comunicación afirma se le indicó que la decisión había sido tomada por un consejo, sin que se ofrecieran mayores detalles o un contacto directo con quienes participaron en la resolución.
La joven sostiene que su historial académico no fue cuestionado en ningún momento y que cuenta con la capacidad para continuar sus estudios, por lo que expresó su inconformidad ante lo ocurrido y pidió que su caso sea visibilizado.
Hasta el momento, la institución señalada no ha emitido un posicionamiento público respecto a este testimonio.
El caso ha generado diversas reacciones en plataformas digitales, donde usuarios han abierto el debate en torno a la accesibilidad, la inclusión educativa y los retos que aún enfrentan las personas con discapacidad en espacios académicos.




