domingo, agosto 30, 2026
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ASPIRANTES TRAMPOSOS

Cómo sucede cada tres años y cada seis años, cuando se avecinan procesos electorales intermedios o presidenciales, quienes aspiran a un puesto de elección popular se adelantan mañosamente con un arsenal de trampas y estúpidos pretextos de todo tipo: “no sé de qué hablas”, “no tengo idea”, “no tengo conocimiento”, “me hicieron una entrevista y la editorial se ha encargado de difundir”, etc, etc, etc.

Siguen pensando los aspirantes de los partidos tradicionales y vividores de la nomenclatura del oficialismo, que la ciudadanía es tonta y no identifica las formas ventajosas y tramposas que tienen para hacer política en su beneficio personal. El único propósito que buscan es posicionar sus nombres y que los votantes los conozcan por lo que anuncian y no por lo que, de verdad, hay atrás de ellos.

¿Qué hay atrás de ellos? Lo de siempre, más de lo mismo. Para empezar, la autorización o acuerdo de las propias autoridades titulares del ejecutivo del estado o del municipio, que auspician con recursos públicos esas campañas anticipadas, disfrazadas de supuesta publicidad de “alguien” que, según los beneficiarios directos, no saben quién es.

Son tan grotescos y sucios estos aspirantes, que quienes supuestamente los entrevistan, son empresas fantasmas e inexistentes jurídicamente y no se diga, fiscalmente. Desde luego, también existe el aval de su propia dirigencia partidista, que se hace de la vista “gorda” para no saber nada, ni conocer nada al respecto, ya que no son los tiempos electorales aún.

Independientemente de esos recursos públicos utilizados tramposamente en beneficio de aquellos aspirantes, que impulsan desde el mismo poder, quienes ostentan el control político, encontrando múltiples formas de maquillar el presupuesto del erario, para darle salida por otros conceptos y así, desviar recursos para fines de promoción política que beneficia al “tapado” que promueven desde el poder mismo.

Encontramos también, desde este momento a empresarios habidos de seguir siendo proveedores del mismo gobierno al que benefician y desde luego, invertir en continuar haciendo negocios al amparo del mismo partido político, que promueve a los tramposos políticos de siempre. Las mismas caras de siempre, que sólo cambian de lugar o puesto, pensando que el pueblo no se da cuenta.

Desde este momento, todos aquellos aspirantes que tramposamente actúan con espectaculares, pintas de bardas y cualquier otro medio de promoción para obtener un beneficio personal, mienten a la ciudadanía e inician con el pie izquierdo burlándose como lo hacen siempre del pueblo, harto ya, de más de lo mismo.

No hay forma alguna, de justificar la mentira y menos aún, la mentira política como forma de comunicación e interacción con la ciudadanía. La animadversión que producen estos personajes, identificados TODOS con políticos corruptos, conocidos y reconocidos por el pueblo, por su falta de probidad y nefastos resultados en sus administraciones, provoca indignación y reproche colectivo, al pretender tomar el pelo a la gente.

Vale la pena reflexionar, si estos vulgares políticos aspirantes a gobernar una sociedad lastimada por la mentira política de sus gobernantes que tienen más de 30 años en el poder y aquellos tránsfugas que ayer vivieron de los colores del partido, que hoy detestan y confrontan, pueden seguir mintiendo y lastimando a una sociedad que ya no aguanta más.

Los políticos mentirosos y tramposos de la democracia de hoy son iguales entre sí. Han vivido de la mentira por años y pretenden seguir así, engañando y viviendo del pueblo, para beneficio de sus grupos políticos y amigos, que no saben hacer otra cosa, que seguir lucrando con los recursos públicos.

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