
Ha empezado una de las celebraciones más importantes de la tradición católica: la cuaresma. Después del miércoles de ceniza, la fe, la religiosidad y la reflexión previa a la Semana Santa, cubren con su manto los templos mexicanos.
En San Francisco del Rincón no es diferente a otros municipios de Guanajuato donde se vive la fe de manera entregada y dadivosa. Tras el miércoles de ceniza, que recuerda la máxima de ser polvo, y en polvo convertirse, comienza la venta de pescado en el Mercado Municipal, donde, tal como acontece año con año, los comerciantes anhelan las mejores ventas.
Lo cierto es que la importancia de la fe en San Francisco del Rincón ha sido una constante del municipio y su gente a lo largo de los siglos. Es un tema complejo del que incluso se ha escrito al respecto. Un destacado texto es ‘Festividades de Cuaresma y Semana Santa’ del escritor y divulgador de la historia francorrinconesa, Moisés Pacheco Tavares. Aunque en toda la República Mexicana y otros países de costumbres católicas estas fechas se conmemoran de manera igual, en San Francisco hay una muy particular forma de asimilarlo, con su gente, sus templos, su esencia misma.
El texto de Pacheco explica que, en otros tiempos, se guardaba una enorme solemnidad en estas fechas:
“Sacerdotes de gran recuerdo en esta ciudad como el Pbro. José María Juárez, el Señor Cura Antonio Moreno Jamaica o el Pbro. José Inés Rodríguez, colocaban con su pulgar derecho una cruz de ceniza negra a multitudes de hombres y mujeres que asistían a los recintos señalados a distintas horas del día, recitando la frase: Memento homo quia pulvis eris et in pulvis reverteris”.
Es un hecho que los tiempos han cambiado, pero la fe permanece.



