
Guanajuato es mucho más que callejones, turismo de negocios e historia: cada uno de sus pueblos tiene artesanías propias y únicas, que fueron presumidas durante el Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos.
En el evento turístico antes mencionado, Guanajuato ofreció sus artesanías para gente de todo el país y de otros países del mundo, como fue el caso de país invitado: Nicaragua. Cada uno de los 6 pueblos mágicos ofrece su estilo, sus artículos y su producto.
Jalpa de Cánovas, por ejemplo, que pertenece a Purísima del Rincón, muestra las tradicionales máscaras de la Judea, pero también está fomentando la creación de figuras de pasta francesa, tal como lo explica el director de turismo de dicho municipio, Roberto Camargo:
“Por parte de la dirección hemos estado trabajando para impulsar a los artesanos, pues en el municipio hay muchas personas que tienen talento. Además de las artesanías tradicionales, estamos fomentando la creación de nuevas. Así, muchas personas se han sumado. Así, tenemos aretes de personajes de la Judea, o lugares emblemáticos del municipio. A lugares que vamos difundimos sus productos para que los comerciantes y artesanos den a conocer su trabajo. Uno de ellos es el de pasta francesa”.
Pero también hay artesanías antiguas, que tienen años o incluso siglos realizándose. Son un ejemplo de la tradición y la costumbre de Guanajuato. Tal es el caso de las figuras de tule en Yuriria, o los molcajetes de Comonfort.
Elizabeth Jaramillo, conocida como ‘Doña Elí’ se dedica a realizar molcajetes, de piedra volcánica, un tipo de roca única que se da en Comonfort. Poco a poco, los artesanos toman una piedra que con un martillo le van dando forma, hasta que queda terminado el molcajete. Después de golpearlo durante varias horas, el molcajete ha quedad, listo para preparar salsa. Muchos de esos artesanos son desde hace cuatro o cinco generaciones.
Otra historia de artesanos es la de Rocío López, artesana de cestería y petates. Su labor consiste en recoger el tule, que se encuentra en la laguna, así como el lirio, y comienzan a tejer figuras y artículos varios, como tortilleras o abanicos.
“Lo que queremos es rescatar las artesanías del pueblo, que por desgracia ya se está perdiendo. Hacemos artículos utilitarios, o de decoración”, señala Rocío.



