El temblor me agarra con Ema en un taxi volviendo de la Universidad. Todos los coches se paran, algunos conductores se bajan de los autos. El taxista, un veterano del 85, nos dice que estamos en un lugar ideal y no hay que moverse. Y tiene razón: dentro de las casas lxs amigxs vivirán situaciones de terror.
Al llegar a casa: los muebles se han movido metros, los libros y los cuadros se han caído todos. Es impactante. Pero nada comparado con lo que veremos por ahí.
No hay luz ni agua ni gas. Situación de excepción en la calle, todo el mundo fuera de los edificios, de un lado a otro, en un extraño silencio.
Las baterías se nos acaban enseguida, arrastramos durante horas la sensación de incomunicación, de no saber.
En el centro de Coyoacán hay coches con las puertas abiertas y la radio a tope. Hacemos y deshacemos corrillos en torno a ellos. Y así nos vamos dando cuenta del alcance del desastre.
Todo el mundo habla con todo el mundo, se preocupa, ayuda. Mucha solidaridad, mucha amabilidad, mucha humanidad. Una conexión muy inmediata con los demás. Percepción de fragilidad común.
Cambian los ruidos de la ciudad: suenan helicópteros y ambulancias, cesan los sonidos habituales (los anuncios de tamales, etc.).
Por todas partes, grupos de gente joven con mascarillas y palas moviéndose organizados para ayudar, buscar en los escombros. Recuerda un poco lo que se cuenta del terremoto del 85: el Estado ausente, la sociedad activa y presente.
Hay decenas de edificios que han colapsado y caído, otros muchos empiezan a caer horas más tarde. Por la noche, consultando la red, es un conteo siniestro: cayeron tres en Tlalpan, uno en Tasqueña, etc.
B y T se vienen a pasar la noche en casa con sus niños pequeños, su edificio está muy dañado. Cenamos, charlamos, «jugamos a temblores», nos tranquilizamos. Tremendo día, muy largo.
Muchas horas después recupero la conexión y me llegan de golpe mil mensajes y, con ellos, mucha preocupación y mucho afecto. Cuánto arrope. Qué bien sienta. ¡Gracias!
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Amador Fernández-Savater (Madrid, 1974) va y viene entre el pensamiento crítico y la acción política, buscando siempre su encuentro. Es editor de Acuarela Libros (acuarelalibros.blogspot.com), ha dirigido durante años la revista Archipiélago y ha participado activamente en diferentes movimientos colectivos y de base en Madrid (estudiantil, antiglobalización, copyleft, “no a la Guerra”, V de Vivienda, 15-M). Es autor de Filosofía y acción(Editorial Límite, 1999), co-autor de Red Ciudadana tras el 11-M; cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar(Acuarela Libros, 2008) y coordinador de Con y contra el cine; en torno a Mayo del 68 (UNIA, 2008). Actualmente emite desde Radio Círculo el programa Una línea sobre el mar, dedicado a la filosofía de garaje.




